jueves, 22 de octubre de 2009

CAUSALIDADES

La Tribuna de Talavera, 16 octubre 2009

No creo que el sorprendente interés que de repente están despertando los despojos de las Tablas de Daimiel, se pueda separar de lo que se cuece en torno al nuevo trasvase del Tajo desde el Campo Arañuelo. Las casualidades no existen, que el mundo se mueve a golpe de causalidades. Hay que encajar en el plan del Estado la pieza de Castilla-La Mancha, especialmente la Mancha. Y ahí es donde entra ahora el inusitado, inesperado y tardío interés por la suerte de las Tablas. Que un nuevo trasvase desde Valdecañas dejaría agua en la Mancha, camino de Murcia, ya es sabido; quizá se negocie ahora cuánta agua y dónde, y cómo se viste de «ecológico» el peaje del paso del nuevo trasvase por lo que todavía es nuestra región. Otros cromos ya se han ido destapando; y ahora vemos configurarse esta causalidad, crecer día a día, como las setas de los chopos cuando los chopos echaban setas.

Como anticipo, e intentando convertir la urgencia en costumbre, ahora nos piden más agua al Tajo. ¿Por qué no se ha guardado algo de los 245 hectómetros cúbicos «oficiales» que se han trasvasado a Murcia en un año extremadamente húmedo en el Levante, con las necesidades de abastecimiento y regadío garantizadas; pero tan inusualmente seco en Castilla que hasta se nos han secado las encinas? ¿Por qué los «técnicos» y los «ecologistas», precisamente cuando un periódico de tirada nacional se ha puesto con el asunto, han reaccionado y se han empezado a rasgar las vestiduras? ¿Por qué en seguida se ha empezado a mirar al Tajo? ¿Por qué ahora? Las Tablas y el Guadiana ardieron en 1989 y aquello es un paisaje lunar, un desierto de silencio y decepción. ¿Por qué la Confederación del Guadiana y el Gobierno de Castilla-La Mancha han permitido que este mismo año se riegue con dotaciones de 9.000 metros cúbicos/hectárea? Y ahora, como el bálsamo de Fierabrás, emerge el Tajo, como salvador, el único capaz de apagar el «incendio» de la turba.

La destrucción y consiguiente insostenibilidad ecológica y social de 20.000 km2 del alto Guadiana, tiene raíces complejas, que no se pueden liquidar echando la culpa a los agricultores, porque allí, al contrario que a los regantes del Ebro, del Guadalquivir, del Tajo del Duero, nadie los dio nada; allí tuvieron que buscarse la vida para sobrevivir. Lo que allí ocurre no admite ni lecturas simplistas ni conclusiones de ocasión, como las que se leen y oyen estos días que todo el mundo ha descubierto las Tablas de Daimiel.

Hacer un trasvase desde el Tajo para las Tablas sería un robo. Ya está bien. Y a mi me duele como a pocos que se acaben de morir las Tablas. Pero o se hacen las cosas bien, con todas las consecuencias, o que las dejen descansar en paz. Espero que cada uno sepa donde tiene que estar, y no se chantajee a Castilla-La Mancha –o que ésta lo utilice–, con la causalidad de las Tablas de Daimiel. Ya se han reído demasiado de nosotros. Y es hora de que en esta región maduremos de una vez.

Share/Bookmark Leer más...

lunes, 12 de octubre de 2009

LAS CENIZAS DEL GUADIANA

El alto Guadiana ya no existe. Tampoco existen el curso bajo del Gigüela, ni los Ojos de Villarrubia, ni las Tablas de Daimiel. Nada. Siguen ahí, en los mapas y los papeles, en las señales de las carreteras. Existe aún un parque nacional que lleva el nombre de las Tablas de Daimiel. Pero ya todo es Historia.

Este otoño arde otra vez la turba, se abren grietas en el lecho reseco de las tablas, no hay agua, es imposible. El esqueleto mondado del Guadiana se deja consumir, que los elementos conviertan definitivamente en desierto lo que antes fue manadero de vida.

Escribir de la muerte del Guadiana es muy difícil. Quizá sea porque al final es escribir una historia de avaricia e ignorancia, de caciquismo político y de inmenso desapego a una tierra y a un paisaje. Es la historia del suicidio cultural de un territorio, alentado por un poder político interesado sólo en perpetuarse, lejano a conceptos de gestión y futuro. Es la historia de un dejar hacer, de mirar hacia otro lado, de imponer la lógica de la degradación hasta que ya no se pueda hacer nada, hasta que volver atrás sea imposible.

30 años con los Ojos secos, sin agua, sin rumbo. He recorrido varias veces, despacio, lo que fueron los Ojos, lo que fue el curso del Guadiana, los molinos y las islas, los paisajes lunares, hundidos de lo que fueron las tablas del Gigüela, del Guadiana, del Azuer. No queda nada. Un ecosistema único, un engranaje perfecto de la Naturaleza afinado durante milenios, arrasado en cuatro décadas. No queda nada, ni siquiera la esperanza. Porque las Tablas no son un charco donde observar patos, una lámina de agua en medio de campos de aspersores y viñas de regadío. Las Tablas eran otra cosa. Eran la comunión entre el cielo y la tierra, entre la luz y la oscuridad, entre lo posible y lo soñado, un lugar mágico, uno de los pocos lugares de la Tierra donde la vida nacía con una rotundidad mágica y esplendorosa.

La última vez que estuve en las Tablas llevé a un grupo de estudiantes. Recuerdo explicarlos todo esto desde el observatorio de la Isla del Pan. No había agua, todo era silencio, el reclamo de algún carricero lejano, el vuelo entre las brumas del aguilucho lagunero. Pero no había agua, y todo era un continuo de vegetación, la máxima expresión de la degradación. De la Mancha se ha arrancado el Guadiana de cuajo, como las encinas de las dehesas que dejaron lugar a los campos de maíz. El fuego es la purificación. Quizá tengan que arder las Tablas para que el mayor desastre ambiental de Europa occidental salga a la luz, fuera de las mentiras del parque nacional, de los gobiernos central y autonómico. Las Tablas, el alto Guadiana exige radicalidad inmediata, no un plan especial de 6.000 millones de euros que va a hacer ricos a unos cuantos, y no va a hacer nada por recuperar el acuífero 23. Pero no hay voluntad, ni ganas: este año se han permitido dotaciones de entre 7.000 m3/ha y 9.000 m3/ha para regadío, se sigue sin saber cuántos pozos hay, ni el agua que se saca del acuífero. Todavía se siguen dando por buenos los datos de recarga natural anteriores a la década de los ochenta del pasado siglo, esos 300 hm3/año, tan imposibles como irreales. Se sigue sin actuar, pero el tiempo ha avanzado. En los últimos seis años –el periodo seco más largo del que se tiene noticia histórica en las cabeceras del Tajo, Júcar y Guadiana–, se han trasvasado del Tajo hacia el Segura 1.727 hm3; hacia las Tablas 45 hm3. Este año se ha esperado a última hora, y no ha llegado nada, pero a los regadíos de Alicante y Murcia sí lo han hecho 128 hm3. No digo que las Tablas tengan que convertirse en un encharcadero de aguas trasvasadas del Tajo. Pero sí que se sabía que éste era el año del desastre, que lo peor podía ocurrir, que se podía pasar la puerta del no retorno; y se ha dejado hacer. Sin dolor, sin insistir, sin radicalidad, con la mansedumbre de los bueyes.

¿Qué hacer? Dejar de regar en el acuífero de las Tablas y el de las lagunas de Ruidera, romper la presa de Peñarroya, y dejar que el Guadiana fluya, que vuelvan el Gigüela, el Záncara, el Azuer, todos. Dar tiempo, devolver lo que hemos robado. Ser generosos, volver a plantar el bosque, las dehesas, saber que no veremos nada, pero que somos capaces de devolver la vida, de trabajar en una escala temporal que nos supera; pero que es nuestra obligación.

Las Tablas de Daimiel son irrecuperables como lo que fueron. Las Tablas, o son con dignidad, o mejor dejarlas morir, que embalses, charcones y humedales artificiales nos sobran. Quizá falten dos o tres generaciones, otra mentalidad, otros ideales y otra educación. Pero llegarán tarde. Las Tablas simbolizaron la íntima conexión de los ecosistemas, la imposibilidad de desgajar y romper todo y salvar una minúscula porción. Las Tablas es el espejo en el que se miran Doñana, La Albufera y el delta del Ebro; y donde tienen su meta. Todo, como la vida, está entrelazado, y no podemos romper los vínculos y sustituirlos por tuberías y diques artificiales. Los lugares se nos mueren.

Arden las Tablas. Ya lo hizo la madre del Guadiana, las turberas se vendieron para los invernaderos de Murcia, los huesos de los guerreros iberos fueron arrancados de sus tumbas en las motillas por saqueadores con detector de metales. Ya no hay cangrejos, ni manan los ojos, ni crían las garzas imperiales, y no hay ríos en decenas de kilómetros a la redonda. Todo es mentira, ya no existe la esencia de la tierra, el paraíso donde los ojos esmeraldas brotaban sin descanso.

He caminado por los ojos del Guadiana, con las cenizas y la turba llegando más arriba de las rodillas, con el viento moviendo las cenizas y levantando remolinos. Me he sentado en las orillas de lo que fueron ojos y he levantado la imagen de lo que fue, y ya no será. La luz, los sonidos, los olores, el relente, la belleza, el bullir de los pájaros y la vida. El fluir de los barqueros, de los cangrejeros. Ya todo es irreal, está en otro mundo, en otro plano, en otra dimensión. Todo está ahí, estuvo, se quedó quieto en un momento ya antiguo e irrecuperable, como las cenizas del Guadiana que se lleva el viento, en espirales muy altas, para no volver jamás.

Share/Bookmark Leer más...

viernes, 9 de octubre de 2009

EMPIEZA EL BAILE

La Tribuna de Talavera, 9 octubre 2009

De la lectura de la entrevista publicada el pasado lunes por el diario La Razón, con Josep Puxeu, Secretario de Estado/Virrey de Medio Rural y Agua, sobresalen dos cuestiones: que este tipo miente y que el interfecto –mente, cuerpo y espíritu– parece sacado de los cuadros del tardofranquismo. Vino viejo, odres nuevos. Puxeu dice que el Ebro está “muy trasvasado”, que “El Ebro sí se explota”, y dice que el agua de Madrid, depurada, ya sobra y se puede trasvasar, que “Madrid consume y genera a la vez cerca de 800 hectómetros cúbicos, más de lo que tenía previsto el maravilloso proyecto del trasvase del Ebro”. Con dos cojones. Lo mismo que se decía en 1967. Este tipo se ríe de todo, menos de su intocable Ebro y de los que le han dado sueldo y mando para hacer el trabajo sucio, comprando voluntades de las Comunidades, y cerrando tratos en el patio de atrás del Estado de derecho.

Dar carta de naturaleza a un tercer trasvase del Tajo retrata la época y el desgobierno de España, donde no hay lo que hay que tener para tocar el Ebro, pero no pasa nada por reírse otra vez de los castellanos y venir a por los despojos. Esta política de rapiña y de comprar voluntades de las taifas autonómicas –para ti un aeropuerto, para ti una refinería, para el otro lo que pida–, dibuja un paisaje desolador, que tiene en Castilla-La Mancha al pariente pobre, el pelele al que saquear una y otra vez. No sé si Barreda venderá el Tajo por unas migajas del novísimo trasvase en la Mancha. Si lo hiciera liquidaría para siempre esta región, Castilla-La Mancha, porque el Tajo es de Cuenca, de Guadalajara y de Toledo. No sé qué dirán los políticos de Toledo, con un Tajo convertido en canal, ver y no tocar; qué dirán los alcaldes de Talavera de la Reina y de Toledo, con la Historia repetida 30 años después. No sé qué dirán, pero ha llegado el momento de la verdad.

Ayer, la Junta de Extremadura, sin competencias pero con pasta y los parabienes de Puxeu, De la Vega y Zapatero, sacó a licitación el Servicio de consultoría y asistencia técnica para el estudio de factibilidad de un hipotético trasvase desde el embalse de Valdecañas al Levante Español y de alternativas prioritarias de un trasvase interno Tajo-Guadiana en Extremadura. Donde os veis nos vimos, donde nos veis os veréis. Retrato puro de una España donde la coherencia queda para los diccionarios, donde un plato de lentejas vale un reino. Eso sí, lo dicho, que es lo que nos van dejando: que vengan a meter las retroexcavadoras a Valdecañas y a la Jara, si tienen cojones, que les esperamos mismamente a la fresca de los Mármoles. Que vengan.


Share/Bookmark Leer más...

miércoles, 7 de octubre de 2009

EL ESTADO DEL MUNICIPIO

La Tribuna de Talavera, 2 de octubre 2009

Me gusta eso de que se juegue a ser mayor. Si no hubiera tenido que trabajar hubiera ido al debate del estado del municipio; si lo hubieran echado por la radio lo hubiera escuchado en cualquiera de los vericotales de la provincia de Talavera y aledañas. Pero no pudo ser. He intentado escribir del desastre del Berrocal, de las miles de encinas que ya no han soportado la sequía inmensa de este año (y del otro, y del otro, y de no sé cuantos). También he intentado escribir sobre los presupuestos del Estado para Castilla-La Mancha, de su generosidad sin limites, de porqué perdemos tanto, y porqué los de siempre se llevan más. Y del inquietante 6% de más que Extremadura se llevará, y lo que nos va a caer a cambio. O sobre los datos del último año hidrológico en la cuenca del Tajo, datos que sólo se pueden analizar en la página web de la Confederación Hidrográfica del Segura. E incluso he intentado escribir sobre las nubes holandesas que estos días lo llenan todo, como en un otoño antiguo y tibio; nubes bajas, detenidas sobre un paisaje de rayos lejanos ya en esta noche que cada vez llega antes. Pero tampoco ha salido. Y de lo que no quería escribir era sobre el debate del estado del municipio o como se llame. Pero uno no escribe de lo que quiere, sino de lo que sale. Y me sale una y otra vez la imagen de ruina y abandono de los polígonos de la periferia de Talavera. Los cierres echados, los grafitis llenándolo todo. Me sale la imagen de Talavera en desguace, la Talavera que he conocido desde siempre, ahora en vertiginoso desmantelamiento, con todo seco y marchito, como las encinas del Berrocal. Me sale la imagen de todo parado, de la ciudad con latido lento y tardo, a medio gas, asfixiada.

A mí, ya digo, me gusta que nuestros políticos de Talavera jueguen a ser mayores, ahora falta que nos lo creamos, y vayamos directos a por ello. El juego de ser sucursal ya nos ha dejado la estampa que contemplamos cada día. Los intereses de la ciudad y de sus ciudadanos se defienden, no con palabras, sino con hechos. Y los hechos son realidades, se tocan. Las palabras se escurren y cansan.

Hoy, de verdad, quería haber escrito de otra cosa. Quizá no pueda ser hasta que llueva y lleguen las grullas, y desaparezca el manto pardo del Berrocal. O quizá sea siempre así, como un otoño lento, de nubes estancadas y relámpagos a lo lejos.

Share/Bookmark Leer más...

domingo, 27 de septiembre de 2009

DATOS EMBALSE GUADYERBAS


Después de mantener las compuertas abiertas durante 54 horas, entre las 6 de la mañana del día 24 y las 12 del mediodía del 26, han salido del embalse del Guadyerbas 2,0131 hm3, lo que equivale al 14,2928% del agua almacenada al inicio. Quedan en el embalse 12,0716 hm3, muy cerca de los 10 que la Confederación Hidrográfica del Tajo estable como límite de explotación.

El caudal medio de salida ha sido de 10,36 m3/s, que contrasta de forma brutal con los 0 m3/s de los últimos meses, cuando el Guadyerbas y el Tiétar eran dos ríos secos en un tramo de unos 50 kms. El caudal ecológico es una entelequia para la Confederación Hidrográfica del Tajo. Permite que se hayan secado álamos, saucedas y fresnedas, y ahora, porque hace falta para regar, suelta un caudal excesivo que se ha llevado por delante la tierra reseca de la ribera, provocando, como cada otoño, una erosión insoportable tanto en el Guadyerbas como en el Tietar.

Pongo un gráfico con la curva de vaciado, en hm3. En los próximos días probablemente se vaciará aún más el embalse, hasta llegar a los 10 hm3, o por debajo. Depende de las exigencias de los regadíos de Extremadura. En todo caso, una demostración más que cualquier rastro de lucidez en la gestión de los ríos por esta tierra, es aún una utopía.
Share/Bookmark Leer más...

EL SAQUEO DEL GUADYERBAS

La Tribuna de Talavera, 25 septiembre 2009

Con la construcción a mediados de los años 70 del embalse del Guadyerbas, se destruyó para siempre uno de los territorios de mayor valor ambiental del centro de España. Aún hoy estremece recorrer el lecho del embalse y contemplar los troncos de encinas y alcornoques de siete u ocho siglos serrados sin compasión. La finalidad del embalse era aumentar las reservas disponibles en el de Rosarito, sobre el Tiétar, para acabar con garantías la temporada de riegos en la Vera. 30 años después todo sigue igual: no importa del valor ecológico del Guadyerbas o del Tiétar, ambos ríos se usan como canales a cielo abierto, hoy vacíos, mañana a rebosar. Lo que está ocurriendo ahora en el embalse del Guadyerbas, unido al abastecimiento de la Campana de Oropesa y las Cinco Villas, ejemplifica el filibusterismo del Estado con los recursos hídricos de nuestro territorio, anteponiendo el regadío al abastecimiento, la rapiña del agua frente al enorme valor ambiental de los ríos (el Tiétar y el Guadyerbas en esa zona son los dos ríos mejor conservados del interior peninsular), y ningunea a 15.000 ciudadanos que vieron perder bajo el embalse buena parte de su tierra, para ni siquiera poder abastecerse en condiciones de él.

Lo que está ocurriendo con el embalse del Guadyerbas es un despropósito de tal calibre que dudo que pudiera ocurrir en otro lugar que no fuera aquí. Si cualquier Confederación hiciera lo mismo en Cataluña, el País Vasco, Andalucía, o incluso Extremadura, el gobierno autonómico de turno pondría el grito en el cielo y exigiría orden y respeto. Pero aquí les aseguro que no pasará nada, se dejará el embalse al mínimo, hasta que sólo quede cieno y poco más, y el gobierno de Castilla-La Mancha no dirá nada; es más, dudo que sepa dónde quedan el Tiétar y el Guadyerbas, y probablemente cualquier lúcido responsable pensará que eso ya es Ávila o Extremadura, total, para lo lejos que está... Tenemos asumida la personalidad del perdedor, del fatalismo, de que las cosas son como son. Y lo saben.

El Tajo para Murcia y la Mancha, el Alberche para Madrid, el Guadyerbas y el Tiétar para Extremadura, el Guadiana para Badajoz, y el ministerio trazando un nuevo trasvase desde el Campo Arañuelo. Somos un territorio de agua al que se escurre como una esponja. Y los pueblos con cisternas, y saliendo cieno y ovas por los grifos. Aquí es donde estamos. A esta tierra no la defiende ni Dios desde hace muchos años, y se sabe y se aprovecha. Hemos quedado para servir y callar, para ser moneda de cambio, en un territorio donde, pase lo que pase, nunca pasa nada.

Share/Bookmark Leer más...

viernes, 18 de septiembre de 2009

NI LEY NI JUSTICIA

La Tribuna de Talavera, 18 septiembre 2009

En política, uno de los asuntos más tristes de contemplar es la facilidad con que se vende la razón, y la justicia adquiere la misma consistencia que el papel del váter. El axioma de la reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha escenifica la degradación política a la que se ha llegado en esta región. Creo que, como expresión de la voluntad de una parte importante de los ciudadanos, en el articulado del nuevo Estatuto debe aparecer en lugar destacado la exigencia inmediata del cierre del trasvase del Tajo. Por decencia, porque esto no es una colonia bananera, porque es de justicia. Sé que lo que diga el Estatuto es papel mojado, que Castilla-La Mancha no pinta nada, que el Estado decide, que es el que manda en las regiones de segunda, las que –aunque nos llamemos Castilla–, somos la morralla anestesiada y silente. Pero quiero que en el Estatuto de mi región se diga que es voluntad popular que el Trasvase se cierre y que el Tajo vuelva, porque es nuestro, de los territorios que lo ven pasar moribundo y asqueado de que lo permitamos. Quiero que en mi Estatuto aparezca el deseo de los ciudadanos, y creo que esta exigencia es algo tan razonable como imprescindible para la propia identidad de Castilla-La Mancha. Pero parece que eso molesta a los jefes de Madrid, que no hay lo que hay que tener para mantener lo que salió de las Cortes de Toledo; o que simplemente nos interesa que el Tajo acabe rellenado los acuíferos esquilmados de la Mancha.

Si en el Estatuto definitivo no aparece la exigencia de la ciudadanía de liquidar el Trasvase, dejaremos bien claro que somos menos que nadie, y encima nos lo creemos sin pelear, sin apelar a la razón. Grecia reclama los mármoles del Partenón, Venezuela su Guayana Esequiba, y nosotros el Tajo, algo que no entienden los que nos gobiernan aquí, porque piensan que, aparte de imbéciles, tragamos con la letra gorda. Es una temeridad esta bajada de pantalones que se plantea con el Estatuto, que demuestran que sólo importan los intereses de Ciudad Real y Albacete, y a los demás nos va quedando la secesión.

Aquí, a lo visto, no va a haber ni ley ni justicia, el horizonte está tan oscuro como las nubes que descargan ahora mismo sobre la sierra de San Vicente. Me dan vergüenza los políticos que dicen representarme, ya sean del PP o del PSOE. Se representan a ellos y a sus juegos. Y mientras sigan ahí, esta región será lo que es y seguirá donde está. Mientras no se celebre el día de Castilla-La Mancha en Bolarque, dinamitando las tuberías que se llevan el Tajo, seremos una colonia, con nuestros políticos vendidos a la metrópoli, con sus intereses particulares e ineptitud disfrazados de interés común, como en cualquier protectorado rifeño.
Share/Bookmark Leer más...