viernes, 10 de agosto de 2012

Muchas gracias, don Francisco Cubelos

La Tribuna de Talavera , 10 agosto 2012

Cuando desde las fotos por satélite miras la campiña de Windsor, el verde inglés impregna los campos, delineados como descuidadamente por setos y empalizadas, de esos que en los documentales saltan a caballo los nobles cazando zorros. Pero de cerca, cuando bajas al detalle, las casitas bajas deben estar llenas de flores, el verde de la hierba tiene que ser verde, de verdad, y el agua de los lagos que salpican el paisaje desde las alturas, debe ser fresca, limpia, con arroyos cantarines, como los que John Ford pintaba en la mejor y más mentirosa película de la historia del cine, El hombre tranquilo.


Allí al lado, Eton College, donde se rodó un pedazo de Carros de Fuego y el lugar donde se educan y aprenden a mandar las elites inglesas. En su página web te recibe una foto, los mocasines de los colegiales, todos iguales, pasados de moda, gastados, clásicos. Pero con enormes calcetines de colores, cada uno distinto. Un poco más a la izquierda, el lago de Dorney, donde Paco Cubelos hizo historia el miércoles en los Juegos Olímpicos de Londres. A mí en las fotos me recuerda un poco a la presa de Cazalegas, pero en pequeño y apretado.


Don Francisco Cubelos Sánchez hizo historia. Verle con la tranquilidad con que limpiaba las gafas unos segundos antes de comenzar al final, o cómo decía a la prensa que la iba a liar, te da su talla de grande. Vendrán más medallas, más campeonatos, más triunfos; pero lo importante son los cimientos, la estructura que te hace ser lo que eres, que te lleva a ser lo que eres.


Enhorabuena a Paco, a los hermanos Cubelos, a Talak. A todos. Un ejemplo de trabajo desde la base, de esfuerzo, dedicación y seguridad en las propias fuerzas. Muchas gracias por estos días de ilusión. Querer y creer es poder. El triunfo es tuyo, nadie ha movido un dedo para que el Tajo esté mejor, tenga agua, más limpia. Decente. Es un triunfo, por ello, más importante y simbólico. Te aseguro que seguiré peleando por que tengas, porque tengáis, porque tengamos el Tajo que nos merecemos en Talavera. Algún día el Tajo en Talavera será tan verde y azul como los lagos de la campiña inglesa. Al tiempo. Muchas gracias, don Francisco, un grande de Talavera de la Reina. 
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viernes, 3 de agosto de 2012

Chatarra

La Tribuna de Talavera, 3 agosto 2012


Javi García plasmó el otro día con fulgor de arte grande la realidad de esta ciudad. En su viñeta, el alcalde –con planta y saberes de gitano maqueao para el culto del Paseo de la Estación–, le lleva los hierros y los 700 años de historia del Mercado de Ganado a un chatarrero, y le empieza a regatear. Porque eso es esta ciudad. Eso es Talavera de la Reina. No sé los tropecientos nuevos parados que dará hoy en portada este diario, pero nos lo tenemos merecido. Y más. A mí los hierros retorcidos del Mercao me producen la misma impresión que los sillares de los palacios del XVI que amojonaban hace pocos años todos los vertederos de esta gloriosa ciudad. Me traen la imagen del artesonado mudéjar de la cárcel de la Santa Hermanda Real y Vieja de Talavera de la Reina, volando hecho virutas en los tiempos de Tello, tanta veces contado y lamentado por Miguel Méndez; me traen la imagen de cuando de chico veía las retros de Resty llevarse por delante casas que algún día pisó Cervantes cuando dijo que ésta era la mejor tierra de Castilla. O, sin ir más lejos, cuando hace unos meses el ácido de las baterías y las motosierras, junto con el analfabetismo y acojonamiento congénito de esta tierra, acabaron con los seis siglos de la encina del cruce de Cazalegas en la Nacional. Es lo mismo. En esta puta ciudad no hemos aprendido nada, seguimos manejándonos con los mismos mimbres, sin tener ni la mínima idea, y lo que es peor, ni las ganas de plantear un futuro más allá de lo que dé la maroma con que nos ata en corto Toledo, llámese Bono, Barreda o Cospedal. Qué más da. Tenemos nuestro rincón, nuestra cuota. Y a callar. Ni rechistar. Y con este silencio Talavera arrastra al naufragio a su tierra, deja que le vengan hostias de Madrid, que hoy riegas con la mierda del Tajo, que si ya no te voy a dar caudal ecológico porque no pintas nada, que te hago un nuevo trasvase desde el Tiétar… y así seguimos, en la rueda. Eso sí: sacamos pecho con los 156.762 euros por los que subastamos los hierros del Mercado. Así se vendían los palacios y claustros de media Castilla en los tiempos del estraperlo: por cuatro perras. Me da vergüenza que mi Ayuntamiento ponga precio a los despojos del Mercado. Dignidad, por favor: a la Historia no se le puede poner precio.

Hagamos negocio con la ruina, dejemos que todo sean cuatro putos euros, migajas. Y no miremos más allá, a la ciudad de dentro de diez, de veinte años, para que entonces –si alguno aún andamos por aquí–, esto, Talavera de la Reina y su comarca, no sea el desguazadero de vidas que es hoy. A ver si aprendemos de una vez, que ya está bien.


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viernes, 20 de julio de 2012

Zapatos sucios

La Tribuna de Talavera, 20 julio 2012

Sí, hubo un tiempo mejor. Casi siempre lo hubo. ¿Seguro? Pero ahora es éste el que nos toca vivir. Cae la tarde. Luz dura de julio. Sobre los barbechos vuelan torpes los pollos de milano. Ya sabes que en días como éste es mejor pararte en el camino, buscar algún cd aún no lo suficientemente quemado y rayado y ponerlo mientras pasan los vencejos y cazan los elanios azules de ojos de rubí. El viento trae el presagio de un incendio y los coches pasan como si nada fuera con ellos. Los abejorros negros también.


Es un pueblo cualquiera, qué más da. Los niños tiran piedras a los adosados vacíos, abandonados, a medio hacer. Los niños tiran piedras y rompen vidrios, y otro y otro. A quién importa. No son de nadie. La ruina no es de nadie. Entro. Ves: allí arriba, entre las tuberías reventadas, los cables arrancados y el yeso caído, crían las golondrinas. No hay ventanas, todo el espacio es suyo. Los niños juegan a conquistar esta ciudad de mentira, a medio hacer, donde prenden los sauces entre los escombros. Alguien coge algo, –-¿no hemos pagado todos el recate de los bancos? – da las buenas tardes y se va.


No hubo un tiempo pasado mejor. Hubo un tiempo de trabajo y de ilusión. Este es el notiempo que avanza y avanza y nos va dejando eternamente en un paisaje de zozobra y miedo, agostando la primavera antes de que nazca. No. El tiempo grande es éste y el que vendrá, porque nadie tiene derecho a dejarnos sin él. Mira, allí, sobre el río, el paisaje perfecto de los álamos y su águila.


En la carretera no hay nadie. Hace tiempo que todo se ha parado, que va despacio y lento, como esas nubes lejanas sobre los montes. Me gustan estos días inmensamente transparentes, detenerte, subirte a lo alto de una loma y contemplar a norte y sur la línea azul de las sierras que abren y cierran este país de lejanías. Las hormigas cosechan.


Si hubo un tiempo mejor quizá fue espejismo de éste que recorremos. Mira, los zapatos sucios, imposibles ya de limpiar del polvo de las rastrojeras, de las casas abandonadas y destruidas como en los documentales de las guerras, del polvo de las cunetas desde donde de vez en cuando has de pararte y observar cómo pasan las nubes, los coches, las canciones antiguas, el brillo de un día de verano. Observa la luz. Y después, sigue. Siempre.  
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sábado, 14 de julio de 2012

Manifiesto 14 de julio

Manifiesto leído por la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche de Talavera de la Reina, tras la manifestación de la Comunidad General de regantes del Canal Bajo del Alberche, en Talavera de la Reina, el 14 de julio de 2012.

Hubo un tiempo en el que a Talavera de la Reina y sus tierras llegaban dos ríos. Uno, el Tajo, de arenas de oro, con el brillo aún esmeralda de las serranías de Guadalajara. Otro, el Alberche, el río de agua verde y fina, agua parida por el granito del espinazo de esta Castilla serena, solidaria y que de tanto dar, un día se quedó sin nada. Hubo un tiempo en el que una ciudad, Talavera de la Reina, creció y se hizo grande en su vega. Los viajeros, desde Roma hasta los románticos, cantaban y alababan sus tierras fértiles, la riqueza de su vega, el vado por el que los ganados transitaban de norte a sur en esta España que poco a poco se fue haciendo a lomos de su paisaje y de sus gentes, de los caminos milenarios, de los ríos que comunican y van haciendo sus pueblos, pues los ríos son arterias de vida, de cultura; y su agua es la sangre nutricia que riega el desarrollo de los pueblos.

Hubo un tiempo en que se decidió que los ríos que un día bajaban y lamían las tierras de Talavera, estaban de más. Y se decidió que su agua rendiría más en otros lugares. Y se decidió trasvasar el Tajo al Levante. Y, después, por si fuera poco, el Alberche a Madrid. Decidieron por nosotros, impusieron una realidad injusta, y ahora tenemos el resultado: el Tajo muerto y el Alberche seco, con los regantes de Talavera de la Reina, de Alberche, de Talaverilla, de Calera y Chozas, obligados a regar con las aguas residuales que desde la capital vienen por el Tajo. A regar cuando pueden, porque el Tajo no tiene agua, es un esqueleto, una línea azul ya sólo en los mapas, y que muere al llegar a Talavera de la Reina. Y todo porque hubo un tiempo en que alguien decidió que éramos ciudadanos de segunda clase, que nuestro desarrollo, que nuestros derechos estaban supeditados al de otras regiones, al de otros ciudadanos.

El Tajo no existe desde 1979. El Alberche fue secuestrado definitivamente en 2005, ¡¡hace 4 días!!. Porque no es que no haya agua, sino que se va a otros sitios. Hoy hay agua en los embalses del Alberche, y agua en el alto Tajo. Pero no en el Tajo y en el Alberche a su paso por Talavera de la Reina.

Hemos aguantado muchos años. Quizá demasiados. Mientras aquí el agua se convertía en arma arrojadiza entre los partidos, en otros lugares de nuestro país se mantenían unidos y dotaban de medios a las instituciones y grupos de presión que defendían sus intereses económicos. Sin embargo aquí no. Talavera y su Tierra se han convertido en la gran perdedora de la política hidrológica nacional. Pero el tiempo de los silencios cómplices se ha acabado. Las Administraciones deben dar solución al problema de Talavera de la Reina, y esa solución ha de ser devolviendo a su cauce natural nuestros dos ríos, el Tajo y el Alberche.

Estamos en un momento crítico. Lo que no consigamos en los próximos meses, no lo lograremos en muchos años. Es el momento de que todos se retraten, de que todos nos retratemos, y sepamos quién defiende y pelea por Talavera de la Reina y sus pueblos. Esta tierra no merece la humillación de contemplar el expolio de nuestros ríos, de llevarse el único recurso que nos queda, el recurso básico que dinamizaría al resto de los sectores desde el desarrollo de la actividad agropecuaria y el impulso de la industria agroalimentaria. Hemos sido solidarios durante treinta años y, es cierto, el agua es de todos, pero nuestra también.

Desde la Plataforma lucharemos sin descanso para que los regantes tengan agua del Alberche. Es nuestro derecho. Desde la Plataforma lucharemos para que vuelvan el Tajo y el Alberche, nuestros ríos. Es nuestro deber. Que no le quepa duda a nadie. Porque estamos convencidos de que Talavera de la Reina necesita a sus ríos, como nuestros cuerpos necesitan la sangre que los da vida. Sin sus ríos, Talavera de la Reina ha perdido su espíritu de ciudad que latía al compás de las crecidas de invierno y de los estíos de verano. Hemos perdido ese latido profundo de nuestras grandes arterias, y con él hemos perdido la fuerza como ciudad. El secuestro del Tajo y del Alberche, es en gran medida una enorme metáfora sobre el abandono a que se ha sometido a esta ciudad durante muchos años; a la enorme poda que sufrió nuestro desarrollo social y económico. El Tajo y el Alberche son nuestro espejo: basta mirarnos en ellos para contemplar el estado de Talavera y su tierra.

Hubo un tiempo en el que por Talavera de la Reina pasaban dos grandes ríos, el Tajo y el Alberche. Y ha llegado el tiempo del regreso. Van a volver, y con ellos volverá el pulso a Talavera de la Reina. Estamos peleando y trabajando y vamos a conseguirlo. El único secreto es la unidad. Juntos lo conseguiremos. La Plataforma es la unión de las voluntades por recuperar algo que nos pertenece. Y no vamos a parar hasta lograrlo. Tenedlo siempre presente.

Quizá, dentro de algún tiempo, sentados junto a las orillas del Alberche y del Tajo, contemos la historia increíble y peregrina de cuando a nuestros ríos nos los metieron por tubos, montaña arriba, y se los llevaron a otras tierras lejanas. Entonces recordaremos estos tiempos, a los que pelearon y a los que callaron y traicionaron. Habrá quien no se crea esa historia, por descabellada y siniestra, historia de ríos secuestrados, de tierras condenadas al subdesarrollo, de injusticias propias de libros de caballerías. Entonces, más viejos, miraremos al Tajo, al Alberche, y sus aguas nos dirán que aquella lucha fue verdad, que nuestra lucha no fue un sueño, simplemente porque su propia existencia será el fruto de esta lucha. Lo vamos a conseguir. Lo estamos consiguiendo.

VIVAN EL TAJO Y EL ALBERCHE VIVOS

VIVA TALAVERA Y SU TIERRA.
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viernes, 13 de julio de 2012

Por dignidad y por justicia

La Tribuna de Talavera, 13 julio 2012

Playa de Los Arenales. Talavera de la Reina. Años 70.


Hay muchos motivos para salir mañana a la calle con los agricultores del Canal Bajo del Alberche. Algunos de ellos los he ido exponiendo en esta columna en los últimos años, con mayor indignación si cabe desde que en el año 2005 –hace cuatro días– una decisión política bastarda, regaló el Alberche completamente al Canal de Isabel II y a la Comunidad de Madrid. Pero más allá de los números, de las necesidades, de las prioridades… está la dignidad y la justicia. Talavera de la Reina y su comarca han sufrido una poda brutal en las últimas décadas. Que el Tajo se vaya por un tubo a Murcia, y que el Alberche por otro a Madrid, simbolizan perfectamente la dejadez hacia esta tierra. La decadencia de Talavera tiene su reflejo en sus ríos moribundos, en el Alberche seco, y en el Tajo como un hilo colmatado de sedimentos y carrizales. Sé que Talavera de la Reina no renacerá hasta que lo hagan sus ríos, porque hay un hilo invisible que une sus destinos. El robo del Tajo y el Alberche ha sido el robo del futuro de la ciudad y su comarca.

Mañana hay que salir a la calle por dignidad y por justicia. El Alberche no es un río de Madrid. El Tajo tampoco de Murcia. Los ríos son del paisaje que los ve acercarse a la mar. Y por Talavera de la Reina pasaban y volverán a pasar dos ríos. La solución al Tajo y al Alberche radica en reconocer que Talavera de la Reina y su comarcan existen y tienen derechos. Si no lo pedimos, exigimos, si no lo gritamos, nada cambiará. El futuro, esta vez sí, está en nuestras manos. Para los tiempos complicados que vivimos, para el temporal que arrecia, es fundamental que se entienda que Talavera saldrá del atolladero en que estamos si vamos juntos, con altura de miras y poniendo sobre la mesa lo que por justicia nos corresponde. La Plataforma del Tajo y el Alberche simboliza esa unidad con la que es posible cambiar las inercias que tanto daño nos hacen, a la vez que diseñar otro futuro.

El Tajo y el Alberche son hoy el alma vacía de esta ciudad. Hasta que sus aguas no vuelvan a fluir, no volverá la vida a Talavera de la Reina. No es una metáfora. Es la realidad. Mañana escenificamos otro hito del camino de la reconquista de lo que nunca se nos debió quitar. No será el último, pero el camino no tiene vuelta atrás.

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viernes, 29 de junio de 2012

Dragones


La Tribuna de Talavera, 29 junio 2012

Algunas noches la historia es de dragones. Dragones que navegan más allá del cuadro de la ventana, sobre la raya azulada de las montañas que resplandecen por debajo de la Osa Mayor. Son cuentos largos, de principios de verano, en donde una chica rubia, muy guapa, de ojos negros, es llamada a salvar a un chico prisionero por el dragón en un país muy lejano, más allá del tiempo y de los lugares que conocemos. La chica, de ojos negros y pelo muy rubio, sueña una noche que tiene que ir a rescatar a un caballero prisionero por un dragón., más allá del mar, donde el océano cae en cascadas por el fin del mundo. Baja al puerto, los marineros no quieren acompañarla, que han oído las leyendas de monstruos y luces infernales que surgen de las profundidades. Ella no se desanima, sabe que tiene que ir, que seguir esa estrella –ves– que cae sobre el castillo encantado, aquella atalaya llena de luces y antenas de teléfonos. Ella no se desanima, coge un barco y navega muy lejos, a donde nadie se ha atrevido a llegar nunca. Allí la espera el dragón, sobre un acantilado donde el océano esmeralda rompe desde siempre y donde los galeones naufragados lucen sus esqueletos comidos por cangrejos y estrellas de mar, azules, amarillas y rosas –como Patricio Estrella, sí–, y los ríos bajan limpios y verdes desde las montañas. El dragón entonces pregunta a la chica, rubia y de ojos negros, la más valiente, la única que se ha atrevido a cruzar el océano por un sueño, que qué quiere, que a que ha venido. La chica observa al dragón y le dice que una noche soñó que alguien la llamaba, prisionero en una isla por un dragón. Niña, aquí no hay nadie, sólo tú, que has venido a verme. Y la niña entendió y comprendió al dragón. Dio la vuelta en su navío pequeño y de velas latinas, y se marchó sobre el mar. El dragón envió para protegerla en el camino de vuelta a delfines y sirenas, que jugaban entre las olas azules y de espuma. La niña regresó a su pueblo. Nadie creyó su historia. Pero tampoco le importaba. Porque desde entonces, algunas noches, el dragón viene a visitarla, rasgando la línea de la sierra, más allá del cuadro de la ventana, sobre las luces de la ciudad, bajo esas estrellas en forma de cazo grande, que un día su padre le enseñó que señalaban el norte de todas las cosas.
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Una pica en Flandes


La Tribuna de Talavera, 22 junio 2012

La Plataforma en defensa del Tajo y del Alberche tiene su rumbo marcado, una estrategia que ahora pasa por abrir el frente de Europa. En esta primera oleada, Talavera de la Reina y el Tajo han dejado su impronta allí donde –dicen– se ubica el gobierno de esta Europa siempre a medio hacer. Poco después de que Julio César pacificara las hordas salvajes de las Galias, Tácito recogía aquello de la «España antigua» con leyes de miles de años. Ahora en España no hay ley con el Tajo, y hay que ir a Bruselas. Paradojas de los siglos.

La Plataforma pisa las moquetas y los pasillos kilométricos de Bruselas, los despachos de la corte toledana, los de Madrid; nos pegamos con quien sea por defender a Talavera de la Reina y al Tajo; somos los hombres y mujeres orquesta del Tajo; y sobre todo pisamos el barro de nuestros ríos, vamos a donde nos llamen para contar esta historia de pena del Tajo. Lo que sea. Donde sea. Hay un objetivo.

Abierto el frente de Bruselas, aún quedan allí dos o tres desembarcos más que abrirán otros tantos escenarios distintos para la batalla. Ha quedado afianzada la cabeza de puente; y en los próximos meses habrá varias e importantes novedades. Se abrirán otros frentes –no sólo en Bruselas– pero no hay que dar pistas al enemigo. Sorprenderán.

El círculo se va cerrando. Cada uno va a representar su papel como en las comedias limpias de Lope. Las piezas se van colocando, y algunas veces no es necesario ganar para vencer, algo que muchos de los personajes de esta comedia podrían ir reflexionando en unos minutos de sus atareadas vidas.

La manifestación del 20-J de 2009 logró muchas cosas. Cuando el coronista Miguel Méndez tenga a bien –después de publicar su inminente próxima novela–, las pondrá en limpio. Ayer, tres años después, la unidad de una ciudad está ahí. En las próximas semanas habrá muchos problemas con los regadíos del Alberche, reconvertidos por mor de la bastarda política hidrológica de los últimos 30 años, en regadíos de un Tajo fantasma, que no tiene caudal desde Toledo hacia abajo desde hace un mes. No sé si quienes tienen que estar a la altura de las circunstancias, lo estarán. La Plataforma sí, que a nadie quepa duda.
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