viernes, 9 de noviembre de 2012

El estado de la cuestión

La Tribuna de Talavera, 9 noviembre 2012

El silencio recorre los pasillos. Nadie dice nada. En el ministerio de Agricultura (el de cañete) estos días se pelean por destazar al Tajo. El ministro ha dicho que antes el Tajo-Segura que el Tajo, que el Tajo es importante porque de él depende el Tajo-Segura. Ni siquiera una decisión salomónica al uso. Y lo dijo delante de un tal Potocnick, comisario europeo de Medio Ambiente, que le vino a tirar de las orejas por la flojera de España en eso del medio ambiente, los ríos, el reciclaje, o sea, esas gilipolleces propias de los europeos, y que aquí nos van resbalando década tras década. Al señor Cañete, ministro de Agricultura, le importa un bledo el Tajo. A sus mandos intermedios del Ministerio, lo mismo. La orden es que el nombre de Talavera de la Reina desaparezca de la planificación, que no exista, que no haya caudales, estaciones de aforo, ni nada. Y que el Alberche continúe siendo de Madrid, para siempre.

En el momento actual las cosas están muy jodidas para Talavera de la Reina y su comarca. O peleamos o nos quedamos otros veinte años en el limbo. ¿Han comprobado cómo huele el agua que sale por el grifo en Talavera? ¿Han visto la situación de la Campana de Oropesa, tomando agua de un embalse de Navalcán putrefacto? ¿Han visto los problemas de los abastecimientos de la Sierra de San Vicente desde la garganta Torinas? ¿Han palpado la calidad del agua que sale por los grifos de la urbanización Atalaya del Alberche? Pues todo eso es la firma de décadas de inacción de nuestros políticos, los de un lado y de otro. Y lo que nos viene es más y peor. Hasta ahora a la Junta no le ha importado la suerte de los ríos de Talavera. Lo tiene que demostrar con este Plan de cuenca, imponiendo al ministerio una nueva gestión del Tajo, del Alberche y del Guadyerbas. Si no, echamos el cierre, como esos poblados del Oeste a los que de un día para otro se les secaba la mina de oro.

Quedan pocos días para que salga el borrador definitivo del Plan de cuenca del Tajo. Y los políticos pasan, unos tras otros, pero el esqueleto de los ríos queda, legislatura tras legislatura. Cañete y el Ministerio pasan de nosotros, y no sé a qué estará apostando la Junta. Pero sí sé lo que vamos a hacer desde Talavera. No nos van a dar nada. Lo vamos a conseguir. Cueste lo que cueste.
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viernes, 26 de octubre de 2012

La ética y Vascos

La Tribuna de Talavera, 26 octubre 2012

La Diputación de Toledo lleva cierto tiempo moviendo entre –al menos– determinados grupos conservacionistas, un proyecto para hacer accesible la ciudad de Vascos exclusivamente desde el propio cañón del Huso, sobre el que se ubica la ciudad hispanomusulmana. Ahora, las reticencias de la propiedad impiden el libre acceso a uno de los yacimientos arqueológicos más importantes e impresionantes de la Península. Pero con esta «solución», se accedería desde el Tajo por el horcajo del Huso, remontando éste, con «guías» especializados de algunos de los propios colectivos aquiescentes. No habría accesos rodados por la finca, con lo que la propiedad no sufriría «molestias», y el acceso se canalizaría por el río. Esta opción, no demasiado mal acogida por los colectivos conservacionistas, implicaría impactar de lleno en una Zona de Especial Protección para las Aves, en un Lugar de Interés Comunitario, además de dos Áreas Críticas (Cigüeña negra y Águila-Azor perdicera) perfectamente delimitadas por parte del Gobierno regional. El sitio es tan «crítico» que hasta ahora las visitas a Vascos se restringían a unas fechas muy, muy limitadas, y eso desde tierra. Ahora parece que no importa tocar los huevos literalmente a las especies de aves en peligro de extinción que anidan en el cañón del Huso.

Vascos debería ser hace mucho tiempo parque arqueológico. No estoy escribiendo nada en contra. Al revés. Pero no es admisible que se ofrezca como única salida entrar por el Huso. Y que esta salida/entrada se dé por aceptable por grupos conservacionistas locales, regionales y nacionales. Cuando la ética tiene precio, ya entramos en un territorio difícilmente asible y mensurable. Espero que éste no sea el caso y que al final se imponga la cordura. Y si no ahí están la Junta, Bruselas y los tribunales. Sí, entiendo que al leer esto piensen que cierta esquizofrenia campea por ésta nuestra jodida tierra. Y es cierto. El kafkianismo imperante es lo que tiene. Vascos parque arqueológico, acceso desde la carretera y por camino; centro de interpretación, aula de la naturaleza, y lo que sea. Que haya para todos, especialmente para los profesionales del medio ambiente. Pero no por el Huso. Porque empezamos por dar por bueno que Madrid se lleve el Alberche o que se alicate La Portiña, nos vamos creyendo que todo el campo es orégano, y terminamos convirtiendo el río Huso en una romería. Y lo triste es que esto, al final, siempre acaba siendo como amargamente repite Ángel Monterrubio, Fort apache, donde los de dentro del fuerte al final son más dañinos y peligrosos que los propios indios.
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viernes, 19 de octubre de 2012

Nubes protectoras

La Tribuna de Talavera, 19 octubre 2012

A lo lejos pasan las nubes bajas y lentas. Mi lejanía esta tarde son las diez leguas allá al norte, donde no llueve pero las nubes encallan en los valles de la sierra de San Vicente, nubes grandes, espesas, grises, enormemente protectoras sobre las cicatrices de ceniza. Llueve poco, algunos charcos en la ciudad, las aceras mojadas, la gente pasa con paraguas, las luces de los coches ya encendidas, otoño de hojas verdes, tibio. Poca luz, sólo arriba, entre las nubes que pasan. Cielo sin grullas, cormoranes sobre el Tajo, petirrojos emboscados en las ramas bajeras de las calles tristes de esta ciudad de desguace. No. Tarde de lejanías, allí, en la distancia, anclada en las nubes que pasan y pasan. No merece la pena detenerse en las luces que surfean charcos raquíticos. Hay que tomar las calles, porque es lo que nos queda, el derrumbe de los escaparates tristes, de los maniquíes abandonados y polvorientos como aquella Penélope de Serrat. Pero no. Hay una distancia imposible de contar. En el ordenador pongo las entrevistas antiguas del archivo de la televisión pública, en blanco y negro, lentas, enteras y básicas. Pasan las horas entre las pausas de Onetti y los cigarros y los sorbos del vaso de whisky. Rulfo masculla las palabras como un polvo espeso de años y años. Aleixandre sigue anclado en la infancia, ese único lugar del hombre sobre el que se levanta una y otra vez, año tras año con el cemento del desencanto. Delibes habla como un paisaje perfecto de lomas, alcores y desgalgaderos de esa Castilla que sobrevive ahí afuera, ahora verde de octubre, en las suertes y los surcos eternos, barbechos marrones de Ferlosio en el Alfanhuí, timido y siempre descolocado.

Y pasan las horas, y las nubes, y las palabras y los silencios de otro tiempo, ya imposibles e inimaginables. Sólo va quedando la distancia. El no ahora. Diálogos largos, mirada en la lejanía, en la duda, en el tal vez, en esa nube atracada sobre el Marrupejo, en esa palabra de Onetti o de Cortázar prendida en un paisaje estéril de cenizas, de nubes protectoras capaces de cicatrizar, de acunar la sierra, la distancia, la vida.
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viernes, 12 de octubre de 2012

Vamos aviados

La Tribuna de Talavera, 12 octubre 2012

Nada nuevo bajo el sol con la aprobación el pasado miércoles por parte del Ministerio de Agricultura de un nuevo trasvase al Segura. Es lo mismo que llevo viendo los últimos 15 años, desde que se dio por válida (incluido el gobierno de Castilla-La mancha) la Regla de explotación, un documento elaborado ex profeso para el saqueo del Tajo, sin entidad legal, pero que ha venido siendo tanto el agarradero de los trasvasistas como el parapeto de los gobiernos autonómicos de Castilla-La Mancha, que sabían que el juego era protestar para que los tribunales luego le pararan los pies. Todos contentos: aquí y los colegas de Murcia. Se ha ladrado mucho, pero se ha mordido poco. Ahora el gobierno regional no ladra, y espero que sí muerda. Entiendo que su planteamiento sea cambiar las reglas del juego, porque con las actuales las cartas están más que marcadas. En un mes veremos si ha logrado el objetivo fijado por la presidenta María Dolores de Cospedal en lo relativo a caudales y reservas para Talavera de la Reina, tanto en el Tajo como en el Alberche. No dudo de que la Presidenta cumpla su palabra y su compromiso con Talavera. En unos días veremos en qué ha quedado el duelo al sol con el Ministerio.

Lo que resulta incomprensible es el comportamiento del Ayuntamiento de Talavera de la Reina. A estas alturas de la película debería tener las ideas claras, y, por ejemplo, saber que el trasvase aprobado esta semana implica que lo que se van a llevar son las «reservas» de los regantes del Canal Bajo del Alberche en la cabecera. Es decir: esta primavera, si Madrid se sigue llevando toda el agua del Alberche, no habrá siquiera la posibilidad de regar con el Tajo, porque el agua estará en Murcia. O saber ya qué caudales demanda para Talavera; y para el Alberche, para que podamos beber algo que no sea lodo y los regantes estén respaldados por el Ayuntamiento. Pero nada. Es lo que tiene ser más papista que el Papa, no saber dónde se está, si con el gobierno de Madrid, si con el de Castilla-La Mancha, o con la milonga del «agua en calidad y cantidad para todos». Es muy preocupante. Como no saber qué hacer con el proyecto de adecuación del río que en su día presentó la Plataforma, y en el que el Ayuntamiento ya se ha gastado unas decenas de miles de euros. Ahora no toca, no hay dinero para invertir en Talavera. ¿Y cuándo le toca a Talavera de la Reina? Respuesta: nunca. Las cosas hay que pelearlas, señor alcalde. ¿O hacemos como en los últimos 25 años y nos quedamos, como siempre, a dos velas? Si todos los «intereses» de Talavera de la Reina se están moviendo desde el Ayuntamiento con la misma miopía que el del agua, apaga y vámonos. Es para temblar. Lo digo con tanta tristeza como desolación. Vamos aviados.
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viernes, 5 de octubre de 2012

Tiempo de miedo

La Tribuna de Talavera, 5 octubre 2012

Observo al águila real cazando sobre los barbechos resecos de Burujón. A ras de suelo, en el regato, tras el conejo. Más lejos las avutardas, alineadas en su otero delante del castillo de Barcience. El águila sube y baja, joven, inexperto, ajeno a la vida. La vida tiene tres planos, el primero, delante de las narices; el segundo, la media distancia; y, el tercero, las profundidades de lo lejano. En este tiempo de miedo que cruzamos todo se queda muy cerca, en la distancia corta, en la humedad que sube por las costuras de la vida que se nos va resecando como los higos en la troje. Ahora, en estos tiempos, es cuando hay que recurrir a la distancia larga, rogar al cielo para que los días sean claros, que las nieblas se las lleve el viento del Océano, y que al levantar la mirada siempre te quede esa lejanía donde todo es azul y perfecto.

Vivimos los tiempos del miedo: miedo a hablar, a opinar, a salirse del redil que marca la crisis que más que económica siempre ha sido de valores. Cuando la carcoma se come la estructura de un edificio, lo derribas y lo levantas de nuevo, a veces ni siquiera es menester respetar la fachada. De eso en Talavera sabemos mucho. España es un país de calles estrechas, de pocas luces, de ventanucos como los que se describen desde el XV para acá en los desalientos de los escritores que han dibujado a la España eterna, la que nunca se ha ido ni se irá, la de casino provinciano, de caspa, tristeza y visión cortísima. Nada nuevo, sólo comprobar que el ciclo vuelve, sin remisión, en su espiral infinita.

Es tiempo de mirar a lo lejos, limpiar las plumas, comprar tinta y cuadernos, y salir a la calle, al monte, a la luz de las tarde otoño, a las plazas donde los niños aún pasan en bicicleta y te dan las buenas tardes. Es tiempo de romper los moldes, de estar aquí o allí, de hacer o de ver pasar. Pero el miedo para los cobardes. El águila no lo sabe, pero acabará muriendo en un cepo, envenenada, electrocutada, tiroteada… o libre un invierno de nieves entre las cumbres de aquella línea azul donde se apoya, al norte, este cielo donde navegan la tarde hilos blancos y ultrafinos de arañas voladoras. La vida es eso.
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viernes, 28 de septiembre de 2012

Tiempo de luz

La Tribuna de Talavera, 28 septiembre 2012 

Orwell, principiando su magnífico y lúcido Homenaje a Cataluña, describe el paisaje de la Barcelona de inicios de la Guerra Civil. Viendo la España de hoy, los páramos desarbolados que cruzamos, hay un pasaje que me viene continuamente a la cabeza. Es esa Barcelona de muchedumbres, desordenada, de cuadrillas dinamitando iglesias, de una ciudad tomada por los anarquistas, donde los barberos ya no eran esclavos, y las clases habían desaparecido. De colas para conseguir algo de comida, de escasez, de apagones… Pero fe en la revolución, la seguridad de haber entrado en una era de libertad, de igualdad. El ser humano había tomado conciencia –creía– de no ser un engranaje del sistema capitalista, una pieza de usar, gastar y tirar. Un pueblo idealista, alegre, confiado en un nuevo futuro que se comportaba como un ser humano con el ser humano. La gente aún tenía esperanza, estaba contenta con el futuro que peleaba.

Hoy, muy lejos de aquello, es difícil analizarnos. No hay alegría, la esperanza en el futuro se desvanece a golpe de decreto-ley, de la mensual subida de la luz, de esa tristeza que todo lo va envolviendo como un papel de estraza grasiento. No hay aún colas, pero las clases sociales se dibujan cada vez con mayor nitidez, hay un abismo, una grieta que se va abriendo cada día más entre los de arriba y los de abajo. Estás aquí o allí, al otro lado de la calle. Tú sabrás. Un país sin norte donde asistimos aquiescentes y sumisos a la patada en el culo al vecino, al desahucio como herramienta del miedo; a que te multen por ejercer de ciudadano; a que te aprieten las clavijas simplemente por opinar. Esto es el país que caminamos. Un paisaje de nubes y tempestades que no amainan, que no van a amainar, porque hasta que no recuperemos la alegría, nos limpiemos la mugre de este tiempo hostil, nada cambiará.

Las ilusiones duran poco, como esa luz que sale bajo las nubes en los atardeceres de lluvia de octubre. Dura sólo un instante, pero logra que el día entero haya merecido la pena. Estamos deseando ese rayo de luz, con el regreso de la esperanza en el futuro, como las grullas que ya bajan. Quizá venga ese tiempo nuevo, diferente, de luz, que nos permita esa libertad colectiva, pero sobre todo individual, porque es la única que existe.
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Cuando el río no suena

La Tribuna de Talavera, 21 septiembre 2012

Mientras en el resto del país no hay problemas de abastecimiento de agua potable, sobra tanta que incluso es posible regar y aún así sigue sobrando; cuando hay tanta agua en el Tajo que este año se ha trasvasado sin ton ni son pese a ser el año más seco del último siglo; cuando Madrid tiene sus reservas intactas a costa del Alberche, que no llega desde hace tres meses a la presa de Cazalegas, y nos meten en la potabilizadora quizá una de las peores aguas brutas que se destina para el abastecimiento en todo el centro de España, y, eso sí, al Canal de Isabel II, a Toledo y a la Sagra va agua de la buena, de arriba, de la limpia; cuando en la presa de Navalcán sólo queda el cieno, poco más de 5 hectómetros cúbicos, y en Rosarito ni las telarañas, porque, claro, el agua es de los regadíos de la Vera; cuando se ha regado la vega con agua del Tajo, porque faltaría más, el Alberche ni tocarlo, y no vayamos a confundir a un regante de Talavera con uno murciano o verato, que siempre ha habido categorías; cuando por los grifos de media comarca de Talavera lo que sale es más que sospechoso, y los camiones cisternas son la solución; cuando el Alberche, el Tiétar, el Tajo son regueros…, nos vienen con eso de la sequía, que no es sino otro de los lugares comunes donde el gestor español defiende su inoperancia, su incapacidad de solucionar problemas. 

Decir que no hay agua en las tierras de Talavera porque hay sequía, es un insulto. Castilla-La Mancha se queda con las sobras del agua de España. Talavera y su comarca con las migajas de esas sobras. Nada. Los embalses de España están al 45%; los del Tajo al 40%; y los de la cabecera del Tajo y el Alberche, al 25%. ¿A alguien le extraña? De nada sirve protestar si a la hora de la verdad se da por buena la situación. La “pertinaz sequía” era excusa/tapadera en los tiempos de Franco. En 2012 es inasumible el precario estado de los sistemas de abastecimiento de Talavera y comarca (sin garantías de calidad y cantidad), porque el agua se la han ido llevando a saco en una legislación de aguas que durante 40 años nos ha machacado. ¿Qué nos queda? Los camiones cisternas, el lodo que se acumula en Cazalegas o Navalcán, y el lecho muerto de nuestros ríos. Ya puede llover porque si no este año ni bebemos. Eso sí: en otros lugares, tranquilos, sin problemas. Pero gracias a nuestra agua, ésa que debería “pasar” por aquí pero que sin ningún pudor e impedimento se han llevado a otros lugares. ¿Que el agua es de todos? Vale. ¿Dónde está la nuestra?
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