Esta tarde las grullas se reunían por cientos sobre las faldas de la Sierra de San Vicente. Giraban en círculos y avanzaban unos kilómetros. Volvían a parar. Al llegar sobre el Alberche se reagruparon y enfilaron hacia el noreste. Tarde de primavera, con las golondrinas dáuricas cruzando el encinar. Al fondo, Gredos aún retiene la nieve. Sabe que el invierno no ha terminado.
Andrea Marcolongo. El arte de correr
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“A lo largo de mis treinta y cuatro años ha habido dos cosas que me han
traído al mundo, aparte de mi madre. Dos cosas que no solo me han cambiado
la...
Hace 2 horas

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