A última hora de la tarde caen brochazos de un sol gastado sobre la Sierra. Hace rato que han dejado de pasar los helicópteros con dedales de agua colgando de las entrañas. La Sierra de San Vicente, en blanco y negro, un día después del desastre. Aún salen columnas de humo. Desde la distancia el valle está negro, pasan cortinas de lluvia, los robles aún resisten intactos de color y verano. Mañana subiré al Piélago. Esta vez no todo debería acabar cuando se marchen los retenes y los helicópteros. Ha llegado el momento de buscar responsabilidades. Hay mucho silencio en la Sierra de San Vicente. Mucho cobarde. Cada vez más rozas, lucecitas tililando por la noche, como tributo a un paisaje domesticado.
proTEJO apoia o Plano Nacional de Restauro da Natureza — mas exige o fim da
contradição entre restaurar e represar a bacia do Tejo, metas vinculativas
e mais financiamento
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*Nota de Imprensa*
19 de agosto de 2026
*O Movimento pelo Tejo entregou a participação pública ao Relatório Técnico
do Artigo 9.º do PNRN, saudando o...
Hace 1 día

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