miércoles, 24 de abril de 2024

Las ballenas de Sant'Elia

La Tribuna de Talavera/Toledo, 19 abril 2024



Levanto la cabeza y arriba cruza un milano negro. Dos, tres, cuatro… más. Cielo de calima, zarco grisáceo. El viento del sur arrastra polvo del desierto y milanos de más allá, de esa banda verdemarrón del Sahel, entre el vacío del Sahara y el Níger navegando hacia el Golfo de Guinea. Me los quedo mirando mientras vuelan despacio, en círculos, hasta que se pierden al otro lado de la medianera del edificio. Vuelvo la cabeza al libro, Mary Oliver, La escritura indómita, y espero que caiga un poco más la tarde para que llegue el cernícalo a su posadero bajo el alero. Los días son ya largos y llegará más tarde. No importa. Volverá.

Compro libros al peso. Recorro con cuidado la librería, como cuando busco amanitas en los valles perdidos del Jébalo. Despacio, con tiento, un roce de la chaqueta y se derrumbaría toda una pila de libros amarillos como hojas de olmo picadas por la grafiosis. Busco sin saber muy bien el qué. Como cuando miro al cielo y sé qué va a aparecer el águila. En el momento y sitio exactos. Observo sin prisa, con las gafas ya rotas, las patillas pegadas con el celo de sujetar los planos. Pero, es verdad, ya no sujeto los planos como en Maestría, ahora los hago con AutoCad, o con acuarelas. Ahora dibujo la novísima escuela infantil, enfrentada al Asilo Sant'Elia, de Giuseppe Terragni. Antonio Sant'Elia, Il Manifesto dell'architettura futurista: «Che le linee oblique e quelle ellittiche sono dinamiche, per la loro stessa natura, hanno una potenza emotiva superiore a quelle delle perpendicolare e delle orizzontali, e che non vi può essere un'architettura dinamicamente integratrice all'infuori di ese». Pero estaba con los libros de viejo. Libros al peso. ¿Cuánto pesarán las palabras? ¿Cuánto las historias? ¿Cuánto las vidas que guardan? Mientras entresaco, me viene a la cabeza el recuerdo ya viejo de las inmensas pilas de troncos de encinas y alcornoques de cinco o seis siglos, talados a mata rasa en el valle del Guadiana dispuesto para ser anegado por el embalse de Alqueva. Sólo papel. Sólo madera. El valor. El precio. 

Escucho los primeros vencejos una noche principiando abril. Los vencejos siempre llegan con abril, quién sabe de qué selva, de qué mar, de qué cielo, de qué sueño. Los vencejos son mi asidero en el cielo, como las dehesas en la tierra. Escribo y los escucho más allá de la ventana. Mañana/hoy, de anochecida, me iré a tomar una cerveza al Kiosko del Puente Romano, terminaré La vida secreta de Roberto Bolaño, de Montero Glez, y luego cruzaré el puente para saludar al Tajo. Aún llevará agua, y los ruiseñores cantarán a su noche emboscados en las islas de taray y espumas. El río olerá a légamo y detergente, pero debajo de todo ello aún latirá fuerte su corazón. Luego seguiré dibujando, alzados y una perspectiva, y una sección como aquellas que hacía en Maestría. Pero ahora ya mis ojos no son los de antes. Ni la cabeza. Una curva perfecta, penumbra de Tanizaki. Luego leeré un rato –hojas marchitas– Rebelión en el desierto, de T. E. Lawrence, Editorial Juventud, primera edición, diciembre de 1940. Aquel invierno llovió mucho. Huelen a lumbre. Las hojas. En la romana ha puesto un kilo y poco. Luego soñaré con milanos que vuelan desiertos y mares y bajan a mis dehesas. Quizá, si converso con el Tajo un buen rato, vuelvan por la noche a su sueño las inmensas ballenas que vuelan lentas entre edificios de vidrio, limpios e imposibles, como los de Sant'Elia.
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El AVE va a llegar

La Tribuna de Talavera/Toledo, 12 abril 2024

Creo que es contraproducente pedir que el AVE a Extremadura –y quizá algún día a Lisboa–, no pare en Toledo. Más bien pienso que habrá AVE si Toledo está en la ruta. O al menos se agilizará, aunque decir esto suene a sarcasmo cuando llevamos en esta ciudad esperando un cuarto de siglo, viendo caducar estudios ambientales, cómo se cambia a última hora el trazado, cómo nos quieren dar el tocomocho del soterramiento, firmado y cerrado en felicísimos y ubérrimos años cuando principiaba el siglo. En todo caso no creo que esté terminado hasta la frontera en 2035; y Portugal la última vez que supe algo, seguía hablando del 2050 para Lisboa. Nunca ha sido asunto importante para ellos; lo mismo que para los distintos gobiernos que se han sucedido en España en el referido cuarto de siglo.

Ahora toca hablar otra vez de AVE. Hablemos de AVE. Mientras, el Corredor Mediterráneo avanza, y la conexión de Sines con el centro de España se materializa por el valle del Guadiana hasta la Mancha, y de ahí a Madrid, pasando por la linde de… Toledo. Ya pidió la anterior alcaldesa las mercancías y la conexión vía Castillejo-Algodor. Y el Lusitania saltando a Salamanca. Las cartas en este negocio están repartidas desde hace tiempo, y ya sólo quedan entretenederos para el personal. Y, al menos desde Talavera, asistimos al espectáculo con cansancio y hastío, resabiados, que sabemos que las tajadas ya se las han llevado a otro plato. A los de siempre, vamos.

Lo que no entiendo es como ninguna administración, ni las pretéritas de principios del pasado siglo, ni las franquistas, ni las demócratas, ni las novísimas de la España autonómica, han propuesto unir desde el principio Talavera-Extremadura-Lisboa con Toledo por vía convencional, cuando apenas 9,5 kilómetros separan la actual traza del ferrocarril convencional, de la entrada Toledo por Buenavista. Las penas que nos hubiera ahorrado, al menos a los talaveranos. Y sí, soy partidario de un tren que vaya parando, que articule de verdad pueblos y territorios, y creo que en Castilla, al norte y al sur de Gredos, no hemos aprendido la lección. Y ni la vamos a aprender nunca. Y ya es tarde, seguimos desmantelando, y ahí está el ejemplo de Cuenca.

No me importa que el AVE a Extremadura pase por Toledo. Ahí está ya funcionando –dentro de un año hará veinte–, el que les montaron directo desde Madrid, sin salida, a guisa de cercanías, y olvidando la Sagra. ¿Para qué? Ya paraba el tren que venía desde talavera… Y al lado está el horcajo de Villaseca de la Sagra, con la ramificación a Andalucía. Entiendo que Toledo quiera salir del culo de saco donde la han metido o donde se ha metido por propia decisión. Y ahora es una buena oportunidad, aprovechar parte de la infraestructura y continuarla hasta empalmarla en Extremadura. Y pasamos por Talavera, que queda en medio.

Y creo que hay que disculpar al alcalde de Toledo, señor Velázquez, cuando dice lo de que ha Toledo van 3 millones de visitantes al año, y que no sabe quién va a Talavera, ese ya anacrónico mirar por encima del hombro impropio del presidente provincial del Partido Popular, quizá futurible candidato a la Junta en un horizonte más próximo al de la llegada del AVE; y su empecinamiento en que el último invitado ponga la música en la fiesta... No creo que se trate de entrar al trapo, ni comparar el desarrollo de una ciudad y otra desde el advenimiento autonómico, la capitalidad regional, las inversiones, los ninguneos, y el tercio de varas infame a que se viene sometiendo a mi ciudad, Talavera de la Reina, desde hace décadas. Parte de la culpa es nuestra, de aquí. Recuerdo Toledo principiando los ochenta. Y también Talavera... Y en cuanto a la cantidad, siempre he preferido no confundirla con la calidad. Toledo es única, y me gusta de madrugada, las noches de lluvia, cuando sólo caminan el empedrado reflejos y estelas de fantasmas. Pero es que soy muy mío… Sigamos hablando del AVE. Porque el AVE va a llegar… va a llegar…
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jueves, 11 de abril de 2024

CASTILLA-LA MANCHA HOY - Programa 83


La dura realidad sobre el trasvase Tajo - Segura | Medioambiente en CLM Hoy (04/04/2024).

Duración del video 9m 37s.

Nuestro compañero Miguel Ángel Sánchez, vocal de la asociación de municipios ribereños en la comisión de explotación del trasvase Tajo-Segura, insiste en que Castilla-La Mancha debe poner fecha de fin al trasvase para tener un río limpio. "El agua que está pasando por el Tajo, el 95% que pasa es del Jarama", asegura.
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viernes, 5 de abril de 2024

Los ríos no deben pedir perdón

La Tribuna de Talavera/Toledo, 5 abril 2024



No. Los ríos no deben pedir perdón por llevar agua. Mucha agua. Este es su mundo. Vivimos en sus orillas, los canalizamos, trasvasamos, contaminamos, usamos…; los desaparecemos, amputamos, desvirtuamos… Talamos las alas de sus orillas, alamedas temblorosas, sotos umbrosos y frescos… Convertimos sus riberas en vertederos, escombreras y rodaderos. Pero la tierra es de sus ríos. No. Los ríos no deben pedir perdón por despertar, coger caudal, explotar y arrastrar tierra y cienos acumulados, siglos de penas y agravios. Hace tiempo, en una de las crecidas inmensas del Tajo de la niñez y de los años setenta, encontré, volteado por la crecida, un panel de azulejos de cerámica de tres o cuatro siglos atrás. Entonces el Tajo bajaba con espumas como icebergs en la azuda de La Morana, en la linde de Patrocinio y el más allá. Descubrí entonces que el Tajo oculta la belleza de lo imprevisible, el fulgor de la verdad.

Los ríos no son números. No se pueden reducir a hectómetros cúbicos almacenados o almacenables (o trasvasables), o a metros cúbicos por segundo circulantes. En un río vive la arteria clave de un territorio. Siempre que exploro por primera vez un paisaje, busco cuál es su río, por pequeño que sea. De dónde viene y hacia dónde va. Sin ellos la tierra es desierto, como aquella tarde que crucé andando el esqueleto de un Ojo desecado y quemado del Guadiana. Con la ceniza de la turba hasta la cintura entendí lo que es un paraíso perdido.

Pero ahora hay que irse a los ríos. Al Tajo y al Gallo, escurriendo de la piedra por cada poro. Al Guadiela, con sus los barbos inmensos remontando la corriente desde los fantasmas de La Isabela, a la vera de Ercávica, felices, en ese territorio incierto de Los Castillejos, entre Villar del Infantado y San Pedro Palmiches. Al Mundo, a verlo estallar una y otra vez, salir de las entrañas de su tierra y labrarse su camino sin pedir permiso. Al Júcar, al Escabas, al Cuervo, al Salado, al Dulce, al Tajuña desbordado en barro y reflejos, el Henares bronco. Al Alberche llenando por derecho su puente antes de llegar al Tajo. Al Tiétar recogiendo las gargantas de granito y la nieve derretida en Gredos. Al Guadyerbas y a todos los brazos del Alcañizo, ríos querenciosos de cigüeñas negras y águilas imperiales emboscadas en sus horcajos. A mis ríos de la Jara, a un lado y otro, Piedraescrita caballete y divisoria: el Jébalo y el Pusa, el Sangrera y el Cedena y el Torcón tajado a la sombra del castillo de San Martín… El Estena olvidado, el propio Estenilla, cayendo por Rosalejo hacia el Guadiana en Cijara. Y el Guadiana, la maravilla del Guadiana rompiendo la piedra aguas abajo de La Puebla de Don Rodrigo, labrando sus Hoces a la sombra de la Sierra de los Bueyes, abrazando y tapando el mudéjar del venerable puente de Villarta. Y el Ibor, y el Gualija, y los Guadarranques, y el Guadalupejo, y el Almonte y todos los ríos del mediodía hacia Extremadura. Todos. Y los desamparos de la Mancha, los ríos ya sin agua: la madre del Guadiana bajo Peñarroya… Záncara, Azuer, el Gigüela latiendo y fluyendo, el Córcoles… Y el Tajo. Amputado y olvidado en el territorio de la infamia, entre Bolarque y Aranjuez; pero libre por una vez en Toledo y Talavera de la Reina.

No. Los ríos no tienen que pedir perdón por ser ríos. Primavera afortunada. Gracias.
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lunes, 25 de marzo de 2024

Talavera, Meta y los publirreportajes

La Tribuna de Talavera/Toledo, 22 marzo 2024

Ayer otra vez, esta vez en El País, el antes conocido como Diario independiente de la mañana, al menos cuando lo compraba. Desde que se anunció que Meta vendría a Talavera no es la primera vez que se tira a dar, a derribar el proyecto. No sé si es por la ubicación, Castilla-La Mancha, con su presidente Emiliano García-Page comprometido desde el primer día y su gobierno declarándolo Proyecto de Singular Interés; porque es en Talavera y debemos seguir por siempre en el pozo purgando alguna oscura culpa; o porque a alguien le cae mal Meta o Zuckerberg.

Se atacó por el flanco del agua. Y ahora también por los perjuicios que ocasionará. Que si no creará empleo, que en Países Bajos lo han rechazado... Ahora somos esa «localidad manchega» con un 25 % de paro resignada a lo que le venga, con un Ayuntamiento que no habla, y que tenemos que aprender de Zeewolde, Países Bajos, donde la gente sí que pelea por lo suyo... que de momento no nos ponemos en pie de guerra…

Si es por agua, ya escribí por aquí hace meses que no hay ni un solo problema. Con las dotaciones ordinarias del Alberche, tenemos de sobra. También con los 15 hectómetros cúbicos de regadío que nos ha quitado el actual Plan de cuenca del Tajo para regalárselos a las reservas de Madrid. O con lo que se va por el trasvase, porque recuerdo que la cuenca del río Tajo es excedentaria por ley, y cualquier uso en su demarcación (cualquier uso, repito, cualquier uso) está por encima del Tajo-Segura, un trasvase que solo este año se va a llevar cerca de 350 hectómetros cúbicos -para los exagerados de las cifras, son trescientos cincuenta mil millones de litros– «excedentarios» que darían para enfriar las instalaciones de Meta 500 años. Vamos, que con lo que se está yendo por el trasvase estos días en 8 horas, se cubre la demanda anual de Meta. ¿Qué problema hay? Y si es por electricidad, ahí al lado tenemos todas las fértiles vegas del Tajo inundadas con cerca de cinco kilómetros cúbicos, un fabuloso negocio produciendo energía hidroeléctrica, los dos reactores de Almaraz –a los que últimamente hay que parar, uno hace un par de fines de semana, porque nos «sobra» producción–, y nos están alicatando el territorio sin piedad con placas solares… ¿Qué problema hay?

No tengo nada a favor de Meta. Pero tampoco en contra. Si se quisiera colocar un poco más arriba, en medio del Baldío de Velada, o un poco más abajo, en los llanos de Calera, sería el primero que lo denunciaría. Conozco Torrehierro, todos lo que somos de Talavera o alrededores lo conocemos. Si viene bien; si no, que sigan criando las cogujadas. En Talavera hubo un mercado de Ganados ocho siglos o más porque estábamos en medio de cordeles, cañadas y las autopistas de aquellos tiempos. Ahora el cable de los datos pasa por aquí. A lo mejor tenemos que pedir perdón, dejar que el agua se vaya a crear riqueza donde siempre, y los kilovatios que pone el Tajo sigan rindiendo beneficio en Bilbao. Las dos Españas de siempre, pero las de verdad. No sé qué intereses están detrás de estos publirreportajes. Me hubiera gustado que el mismo foco se hubiera puesto hace unos años en esta ciudad, la de mayor paro de España y buena parte de Europa, incomprensible estando a hora y cuarto del centro de Madrid; con el desguace de sus
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jueves, 21 de marzo de 2024

Demagogia transparente

La Tribuna de Talavera/Toledo, 16 febrero 2024

España es un país complicado. Te coges un mapa de relieve y te explica muchas cosas. No sé ahora, pero antes en la EGB te enseñaban esas cosas. Dónde nacían los ríos, que iban de las montañas al mar, que en el centro había una meseta dividida por el Sistema Central, y que en la periferia la tierra caía abruptamente al mar, menos en las vegas de los grandes ríos, que lo hacía de una manera más suave. Había mapas de colores que iban desde el marrón oscuro y gris de las cumbres y zonas altas, hasta un degradado de marrones y naranjas que se iban transformando en verdes claros según se bajaba de cota.

Recuerdo el maravilloso mapa en relieve de la Caja de Toledo, indispensable para entender esta región novísima. A ver si me hago con uno. Los mapas explican cómo funciona un país, sobre todos los de relieve. En España nos ha dado por concentrarnos en Madrid y en la periferia, en especial la Mediterránea. Y en este país la lluvia mayormente viene del oeste, y los grandes ríos van hacia el oeste, salvo el Ebro. Eso no debe saberlo el presidente valenciano, Carlos Mazón, que se queja amargamente de que el trasvase lleva más agua a Portugal que a los territorios alicantinos y murcianos.

No sé quién se lo habrá contado, pero el trasvase va sólo para un lado, contra natura, y se lleva la cabecera del Tajo. Lo que queda de río, mínima expresión, es ya Jarama en Toledo, y sólo se rehace cuando llegan el Tiétar y el Alagón y el granito de Extremadura. Como el Guadiana se rehace en Alqueva, ya más allá de la raya; y el Duero en los Arribes. Es la geografía. Pero siguiendo la filosofía del presidente valenciano, podríamos desde esta Castilla-la Mancha donante universal de agua, hacer uso de nuestros ríos, que nacen y pasan por aquí. Por ejemplo, toda el agua almacenada en Alarcón y Contreras, en el Júcar y en el Cabriel, enviarla a regar en Cuenca, Albacete y Ciudad Real, a la vez que recargamos acuíferos en la Mancha oriental y occidental. ¿Para qué vamos a dejar que llegue a la Comunidad Valenciana, riegue su huerta, abastezca a varios millones de compatriotas, se trasvase a toda la demarcación hidrográfica, incluido el Vinalopó, y surta de caudal ecológico a la Albufera? ¿Por qué no llenamos y cerramos El Cenajo, La Fuensanta, el Talave y Camarillas en el Segura y el Mundo, y usamos nosotros su agua y dejamos un chorrillo para Murcia y Alicante? Ni siquiera caudal ecológico. ¿Para qué? ¿Por qué no cerramos el trasvase y usamos nosotros el agua del Tajo y montamos entre Aranjuez y Talavera la mayor huerta de Europa al lado del mayor mercado del sur del continente?

Cuando se parió este invento de Castilla-La Mancha las cartas del agua estaban repartidas, y no nos dieron ni una buena. Si, en los planteamientos de Mazón, usáramos los ríos que por aquí nos pasan, quizá la renta per cápita fuera otra. Quizá no estaríamos desde siempre en el furgón de cola autonómico, con la menor densidad de población de todas. A algunos les han llevado el agua. A otros nos demonizan por usarla. Somos de segunda. La demagogia es transparente. Tanto como las aguas limpias que paren nuestras sierras para que, sin tocar aquí -faltaría más- se usen y creen riqueza en la periferia de la meseta que nos sostiene. Porque todos somos españoles. Pero parece que algunos más y con más derechos.
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Gaza

La Tribuna de Talavera/Toledo, 1 marzo 2024

Recuerdo aquel poema de Anna Ajmatova. En la cárcel de Leningrado, haciendo cola mes tras mes. Tiempos de Stalin, Yezhov, la NKVD, el Gran Terror... Una mujer la reconoce. Y otra, al enterarse de que es escritora, le pregunta, en susurros, si podría describir, quizá algún día, «esto». Ella le dice que sí, «Y entonces algo como una sonrisa asomó a lo que había sido su rostro». Siempre, al leer lo ocurrido en el nazismo, o en el estalinismo, me he preguntado por qué se dejó hacer desde dentro. Cómo se permitió la escala de barbarie, si es posible expresarlo así. Y cómo se construyen los mecanismos de represión tanto propios como internos. Más que el por qué, el cómo. El silencio, la sumisión, el miedo, el poder, la aquiescencia... No es escusa que quizá, antes sólo se conociese en las proximidades, y a las lejanías no llegasen nada más que ecos dudosos.

En Gaza asistimos a un genocidio en directo, con todo el desprecio posible hacia la vida. Sí, hemos visto destruir Afganistán, Yugoslavia, Libia, Irak, Siria... Y Ucrania es un moridero retransmitido también por las redes sociales. Pero lo de Gaza supera todos los límites. ¿Hay límites, acaso? En unos años nos preguntaremos -nos preguntarán- qué hicimos en aquel momento. Hoy. Hacia dónde miramos, qué nos poníamos delante de los ojos, en los oídos, para no ver ni escuchar. Para no sentir. Para dejar hacer. ¿Qué fue? ¿Indolencia? ¿Miedo? ¿Abulia? ¿Desprecio sin más?

Me viene a la cabeza, mientras escribo, Vida y destino, de Vasili Grossman. La condición humana sobreviviendo a duras penas allí donde no hay futuro. Pero ahí está. Gaza es un costurón en el humanismo de este planeta. Dejamos hacer. Ninguna mujer de Gaza podrá pedirnos que escribamos lo que está sucediendo para que alguien sepa algún día lo que ocurrió, como aquella mujer ya sin rostro a Ajmátova en Leningrado. Porque lo estamos viendo todos minuto a minuto. Quizá antes, en medio de la barbarie, quedaba la esperanza de que algún día se supiese lo que había ocurrido, que alguien relatase el sufrimiento y el sinsentido. Que sirviera para algo. Quizá para no repetirlo, para ser mejores. Pero ahora lo tenemos delante, cada día. Y no reaccionamos. Quizá lo último, la esperanza en que la verdad aflore, ya tampoco sirve. ¿Qué queda entonces?
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O trasvase o Tajo

La Tribuna de Talavera/Toledo, 8 marzo 2024

O hay trasvase o hay Tajo. Da hasta vergüenza escribirlo a estas alturas. Ni para beber ni para regar. En la cuenca del Segura, si se cumple la Ley de Aguas, no es necesaria el agua del Tajo para beber. Sobra. No existen excedentes en la cabecera del Tajo. No existen. ¿Lo escribo mil veces? Y las reglas de explotación, las de antes, las actuales, y las que vengan, se dictan al interés y bajo la tutela de los intereses trasvasistas, en Madrid y levante, manteniendo artificialmente bajos los embalses, y soltando cada vez menos agua hacia el propio río. El Tajo no importa, tanto es así que ni siquiera tendrá caudales ecológicos hasta 2027, y estos serán ínfimos, muy alejados de los que técnicamente ya aprobó la propia Confederación Hidrográfica del Tajo en el año 2010; y estos caudales irrisorios para un río de la enjundia del Tajo, fijados a regañadientes a resultas de cinco sentencias del Tribunal Supremo, gracias a un esfuerzo técnico y jurídico pagado a escote por ciudadanos y ciudadanas de las riberas del Tajo.

El sainete que se escenifica con la comisión que teóricamente discute los caudales, reservas en Entrepeñas y Buendía y esas cosas, vuelve a retratar un tiempo político tan fatuo como absurdo. No podemos trocear al niño, salomónicamente, en dos o tres pedazos, y repartir el botín. Y creo que Castilla-La Mancha no está en las comisiones del Mar Menor o de Doñana. O sí, quién sabe. Que Murcia y Valencia mantengan su posición de prevalencia sobre la gestión del Tajo, el elemento singular que define nuestro territorio, nuestro mayor elemento cultural y patrimonial, lo sigue diciendo todo. Máxime contando con un marco jurídico que emana tanto de la Directiva Marco del Agua, como de la propia legislación española; y con una encomienda explícita al gobierno central por tratarse de una demarcación hidrográfica de ámbito tanto nacional como internacional. El Tajo es el único río de la Unión Europea que tiene limitada por ley la salida de agua hacia su propio cauce en Bolarque. Tanto es así que ni siquiera se llegan a los umbrales límite, porque se 'ahorra' agua cada mes, con cada vez menos usos consuntivos en el propio río; y limitando los caudales circulantes; ahorros que se quedan para trasvasar. Es tan aberrante el modelo de gestión del Tajo, que la cabecera, a efectos de planificación, sigue amputada del propio río. Es la cabecera del trasvase, como indica el Plan especial de sequía, no del Tajo, que no se nos olvide. Y el Plan de cuenca no la toca, porque depende de una ley, la del trasvase… Y así todo el inmenso y delirante aparataje jurídico que tiene constreñido en una camisa de fuerzas al río. El Tajo es un río muerto y estrangulado. Incluso en 2027 lo seguirá siendo. ¿Responsables? Elija.

¿Qué se puede hacer? Poner orden en la gestión del Tajo. Que no siga siendo una hidrocolonia, gobierne quien gobierne en Madrid. Que aquí nos pongamos las pilas de una vez por todas, en Castilla-La Mancha, Toledo, Talavera de la Reina… al menos. Madrid va a lo suyo. Que saquemos de una vez del cajón los planes de gestión, con sus caudales asociados reales y temporales, de los espacios de la Red Natura 2000 asociados al Tajo en su recorrido por Castilla-La Mancha … Y que tengamos claro de una vez por todas que ya está bien, que no sirven más componendas, que hemos perdido muchos años anteponiendo otros intereses a los del Tajo, dejando hacer, utilizándolo como moneda de cambio… Que llevamos 45 años de trasvase y con un río desahuciado. O Tajo o trasvase. No hay término medio.
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miércoles, 20 de marzo de 2024

El Calderón

La Tribuna de Talavera/Toledo, 15 marzo 2024

El Calderón es el cine. Uno de los cines que tuvo Talavera. Ahora duerme tapiado en la plaza de los Descalzos, junto al mudéjar de Santiago y al silencio empedrado de la calle de San Sebastián. Si usted indaga verá que existe un proyecto para derribarlo, convertirlo en una plaza, y al lado levantar un bloque de pisos, uno más de los que pespuntan el casco antiguo de la ciudad. Este edificio ya no brotaría en los especulativos y piqueteros años setenta del pasado siglo, sino bien avanzado el XXI, lo que viene a demostrar lo poco que aprende esta ciudad. O que siguen mandando los de siempre, gobierne quien gobierne en la Plaza del Pan. Si usted indaga un poco más puede encontrar la ficha de este edificio en el Inventario de bienes inmuebles que sirvió de urdimbre a la declaración del Conjunto histórico de Talavera de la Reina un lustro atrás. El Convento de Santa Ana de los Descalzos de San Francisco, su historia, avatares, la primera proyección cinematográfica en las postrimerías del siglo XIX.

El edificio y su entorno quedaron y quedan dentro del perímetro protegido del Conjunto. Los restos del convento con protección estructural. Pero eso creo que importa poco. Tanto como que se haya dado el visto bueno a otro proyecto de pisos con aparcamiento subterráneo junto a la colegial, con las retroexcavadoras hurgando de nuevo en los niveles romanos y liquidando todo lo que queda por encima. Y es que el tiempo no pasa para Talavera de la Reina. Todo sigue siendo posible.

Como ciudad nos deberíamos plantear si queremos conservar nuestro patrimonio más allá de los papeles. De verdad. Si queremos mantener algún anclaje a lo que fuimos; y referencias para un futuro posible. O si seguimos dejar haciendo. Debemos tener claro, por ejemplo, si queremos ser una ciudad de futuro, con Meta y lo que venga asociado; o mejor queremos plantas de gestión de purines a gran escala. Saber lo que se quiere, algo de visión.

El Calderón es historia. Pero de la de verdad. De la grande y de la de cada uno. Quizá un día a las imágenes en blanco y negro del desmontaje de la iglesia de San Pedro, de las puertas de la muralla, de la cárcel de la Santa Hermandad… sumemos en color las del derribo del Calderón. Espero y deseo que no. Sería otro bajonazo a la ciudad, a su/nuestra memoria. Otro costurón a sumar a tantos de los que hoy nos arrepentimos.
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viernes, 17 de marzo de 2017

Apoptosis talaverana

La Tribuna de Toledo, 17 marzo 2017

Fuente: Facebook, Talavera nuestra ciudad

Se les ha ido la mano con Talavera. Si usted lee esto desde Toledo o desde la zona oriental de la provincia, quizá crea que ya estamos con lo siempre. Que ya vale y tal. Que nos dejemos de lloreras y del cuento de la marginación y mandangas varias. Pero no. Se les ha ido la mano con Talavera, al Estado, la Junta, la Diputación... Estamos tardando en manejar el concepto también manido por otros territorios de deuda histórica con Talavera. No es ombliguismo. Es simple análisis. Se les fue la mano con Talavera, antes, pero también ahora andan con el paso cambiado, tanto en el Estado comandado por Rajoy, como en la Junta y en la Diputación del Psoe de Page.

Y claro, el vaso rebosó hace tiempo, con un cuarenta y tantos de paro, con el colapso social que hace que dos o tres generaciones se hayan marchado o estén en ello, y con la pérdida de un capital humano irrecuperable. El vaso rebosó cuando se convirtió a Talavera en un gueto, cuando se la sacó del mapa del transporte, por ejemplo, a finales de la pasada década. Cuando se la secuestró el Tajo y el Alberche. Cuando se rieron de los regantes del Canal Bajo postergando sine die la modernización. Cuando se decidió que las periferias no manchegas de la región quedaran como costra, extrarradio, y ahí claro quedó Talavera y su tierra. Toda. Tan vacía y dejada hoy que duele recorrerla y sentirla.

Evidentemente, todo eso no fue sólo por la “inquina” de Toledo y Madrid, de los Bono, Barreda, Cospedal y Page. Fue posible por una larga lista de abajo firmantes, responsables y que asintieron, callaron, y permitieron. Ahí están las hemerotecas, las promesas, las mentiras, los dobles juegos. Y ahí estamos los talaveranos, silentes, votantes, confiados una y otra vez, desesperados ya, engañados mil veces, insultados con cada anuncio, con cada plan estratégico de cartón piedra, cada estudio, anteproyecto. Con cada vacío publicitado y lanzado a la cara ya como desprecio, y que sólo vienen a recordarnos la brecha entre la Talavera real y la que pudo y debió haber sido.

Los viejos moldes no sirven. Quienes se han turnado en el poder y han venido permitiendo desde la alcaldía la amputación de las posibilidades de la ciudad, no pueden pedir más tiempo, más oportunidades, más recorrido para más promesas y más décadas vacías. El gobierno de Rajoy no contempla nada para Talavera en los presupuestos del Estado, ni para electrificación y desdoblar la vía, ni para el plan de riberas, ni para Torrehierro, ni para modernizar regadíos... Page troceó la ITI prometida para Talavera en seis pedazos, hace más de un año de ese anuncio del plan especial anunciado en la vaquería de Talavera la Nueva, y ya debe quedar poco para que nos anuncie otro igual de “generoso”. Sería un error gastar las esperanzas de la gente en un ajedrez de intereses ajenos a los de la ciudad, buscando equilibrios a medio plazo para aquí o para Toledo, pero en ningún caso anteponiendo el verdadero interés general.

No estamos en el mapa. Nos han sacado y lo hemos permitido. Nos han programado para languidecer, desaparecer, pintar poco o nada. Han/hemos conseguido/tolerado aquí décadas de gestores políticos al mando sumisos y colaboracionistas. No sólo lo digo yo, también los hechos y las consecuencias. ¿Cómo nos metemos de nuevo? Esa es una de las preguntas. Y la otra, saber si vamos a continuar permitiendo y acatando la liquidación programada de Talavera. Está en nuestras manos decidir.
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viernes, 10 de marzo de 2017

11-14

La Tribuna de Toledo, 10 marzo 2017


Ya están aquí los vencejos cruzando el cielo amurallado de albarranas de Talavera. Y en nada llegará mayo y se cumplirán dos años de las elecciones municipales de 2015, el paso del ecuador de la legislatura/mandato local. A medio camino es el momento de echar un vistazo, atrás y sobre todo hacia delante, en especial en Talavera de la Reina, donde las cosas se olvidan demasiado pronto, y las telas de araña, derrotismos y marginaciones históricas varias marcan la agenda, más allá de la capacidad de gestionar, traer proyectos ilusionantes y convertibles en puestos de trabajo y riqueza.

Las elecciones de mayo de 2015 no dieron al PP una mayoría absoluta. Sólo 11 concejales de los 25. Es decir: hay posibilidad de una mayoría fuera del PP y de la no política de piloto automático hacia Talavera seguida a pies juntillas hasta el momento. Y es que en otros lugares de España (de la provincia y de la propia Castilla-La Mancha), otros modelos de gobiernos nuevos sí están dando resultados para sus ciudades. Los proyectos, las iniciativas, los resultados no llegan solos. Hay que pensarlos, trabajarlos y pelearlos. Pero por aquí no hubo tiempo a otro modelo de gestión: Ciudadanos a las primeras de cambio se acomodó/empotró adosándose al PP con sus dos concejales, y se acabó lo que se daba. A sestear. Tanto la acción de gobierno como la propia ciudad. Y en esas estamos.

De nada sirve trabajar, presentar mociones, iniciativas, estudiar y plantear alternativas, si al final todo acaba en los cajones, y ves cómo las posibilidades se diluyen, se van a otros lugares, y aquí seguimos en la política de anteproyecto de propuesta de estudios previos de análisis preliminares de milongas varias que siempre acaban en humo. Y es que la situación de Talavera no es casual. Es fruto de una acción de gobierno de décadas perfectamente visible ahora mismo. Fotografías, decálogos, papeles y pocos hechos. La política es la capacidad de hacer realidad lo planificado. De dar respuestas a tu comunidad. De liderar y dirigir. Entender la política como un equilibrio de intereses al servicio del partido, arroja el resultado de la Talavera actual. En política cuentan los resultados, y lograr cifras en los presupuestos tanto del Estado como de la Junta. No lamentaciones, declaraciones y fotos huecas como la de ayer de tres de los cuatro portavoces y alcalde, escenificando perfectamente el paradigma de (casi) todos con lo de siempre.

A medio mandato la visión de la gestión de gobierno municipal suspende. Pero no olvidemos que 14 son más que 11, aunque cada uno deberá aguantar su responsabilidad, por activa o por pasiva. Nada es definitivo, o no debería serlo, más cuando queda claro que la situación es inestable y errática. Podemos desviar la atención a movimientos “apolíticos” de teórico nuevo cuño que en ningún caso cuestionan el pacto de gobierno municipal, o a manifestaciones urgentes de parte, que acuden a actuar como vacuna o antídoto, o el “todos a una” que sólo vienen a apuntalar la situación actual, es decir, a los mismos de siempre, a los responsables. Pero el problema es otro. Y el tiempo y las oportunidades siguen pasando. Y éste es el resto.
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viernes, 3 de marzo de 2017

Trampantojos políticos

La Tribuna de Toledo, 3 marzo 2017


[...] una forma de comportamiento político marcada por la obsesiva preocupación por el declinar, humillación o victimismo de la comunidad, así como por cultos compensatorios de unidad, energía y pureza, en los que un partido de masas o un conjunto de militantes nacionalistas comprometidos, trabajando en difícil pero efectiva colaboración con las élites tradicionales, abandona las libertades democráticas y persigue, con redentora violencia y sin restricciones éticas o legales, metas de limpieza interna y expansión externa. 

Robert Paxton. Anatomía del fascismo


[...] el fascismo sostiene que hay algo sobre los partidos y sobre las clases, algo de naturaleza permanente, trascendente, suprema: la unidad histórica llamada Patria. La Patria, que no es meramente el territorio donde se despedazan aunque sólo sea con las armas de la injuria varios partidos rivales ganosos todos del Poder. Ni el campo indiferente en que se desarrolla la eterna pugna entre la burguesía, que trata de explotar a un proletariado, y un proletariado, que trata de tiranizar a una burguesía. Sino la unidad entrañable de todos al servicio de una misión histórica, de un supremo destino común, que asigna a cada cual su tarea, sus derechos y sus sacrificios.

José Antonio Primo de Rivera. ABC. 22 Marzo 1933

El negocio/asunto de la representación política democrática funciona más o menos así: cada cuatro años los ciudadanos se organizan en partidos políticos, agrupaciones de electores o las figuras que la legislación permita para el caso, y se presentan a los votantes con unos programas donde queda expuesta su filosofía, actitudes, bagajes y aspiraciones. La gente (la misma que paga impuestos y ejerce su ciudadanía como mejor le apetece) acude a las urnas y mete una papeleta en un sobre. Se cuentan votos y por un sistema proporcional, se llenan distintas cámaras nacionales, regionales y locales. Sencillo. Se puede estar más o menos de acuerdo con las reglas del juego, pero es un juego que nos gusta, porque en el anterior no había urnas, sino un general que ganó una guerra civil contra el poder legalmente establecido y se saltó a la torera eso de la democracia, el valor de un voto, los partidos políticos… esas tonterías al uso.

En Talavera de la Reina, faltaría más, hubo unas elecciones. Distintos partidos, candidatos y programas electorales. Hubo para elegir. Incluso hubo partidos políticos que decidieron no presentarse, apartar sus siglas. Es lícito y es una de las reglas del juego. Los resultados fueron claros: ganó el Partido Popular con once concejales, seguido del Partido Socialista Obrero Español con ocho, Ganemos Talavera con cuatro y finalmente Ciudadanos con dos. 25 concejales para representar a las más de ochenta mil almas de nuestra ciudad. El resultado pudo gustar, o no, pero es fruto del deseo de quienes votaron, de quienes no lo hicieron, y de quienes decidieron no presentarse dejando huecos y debilitando/reforzando otras opciones. Pasados cerca de dos años desde mayo de 2015, la situación en el Ayuntamiento de Talavera es clara, con una navegación más que tranquila del equipo de gobierno del PP, con su socio Ciudadanos cada día más mimetizado, que ya sólo espera una pequeña señal del alto mando de Albert Rivera para diluirse definitivamente en el PP y gestionar alguna delegación de gobierno. Te puede gustar o no, pero es lo que ha querido la gente. En cada ciudad la casuística es distinta. Aquí la que tenemos. ¿La que merecemos? No lo sé.

El asunto/negocio político es sencillo. Una lista, que te voten, y a gobernar; o a hacer oposición. O a ni siquiera estar. El problema surge cuando ni te presentas a las elecciones, no quieres a los “políticos” que están ahí porque son una panda de matados, y vas y te organizas un chiringuito/asociación y quieres que los que representan a los ciudadanos, te representen a ti. El juego no va así. Hay quienes sí se apuntan al carro, van por libre, y se creen que los votan por su cara bonita. Pero suele acabar mal. Otra opción, más enrevesada, es crearte el típico movimiento/antídoto, que protege a quien manda, porque al fin y al cabo para el caso todos los políticos son iguales y todos tienen la misma responsabilidad. Pero tampoco, porque en este caso las reglas del juego también son claras: quien gobierna lidera, da la cara, trae resultados y rinde cuentas. Si no lo hace dimite y se va. O se rompen las alianzas de gobierno que facultan una acción de gobierno endeble y fallida. Y se crean otras. Es el juego democrático.

A mí otros juegos no me gustan. Que la situación de Talavera es complicada nadie lo niega. El error es confiar una y otra vez en fórmulas ensayadas y fallidas, y que nos han llevado al pozo. Pero es lo que hasta ahora han/hemos querido mayoritariamente los ciudadanos. Otra solución es continuar ahondando en el populismo, la demagogia y la aireada y manoseada incapacidad de todos los que ostentan algún cargo representativo público. Los polvos y los lodos, el dejar hacer, tragar una y otra vez con las mismas promesas, desplantes y marginaciones han puesto a Talavera de la Reina en una situación complicada. Hay responsables. Pero son responsables ante los ciudadanos. No ante quienes se erigen como fedatarios y redentores. Quien quiera cambiar las reglas del juego que lo intente. Conmigo, faltaría más, que no cuente. Y éste es el resto.
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Lista de la compra

La Tribuna de Toledo, 10 febrero 2017

Hoy es de esos días que tengo tantas cosas en la cabeza que es difícil escribir sólo de una. Tiempos de cambio, en el cielo y en el brotar y blanquear de los almendros en las barreras de la Jara y en el olvido de las cunetas. Al atardecer las nubes brillaban con hambre de lluvia enmarcando las atalayas de Talavera con el perfil del nuevo puente. Quizá ya se vayan las grullas, pronto, con el viento que traerán los frentes del Atlántico. Conduciendo, de vuelta, pensaba en la ciudad, en la Talavera dormida en su valle ya sin Tajo y sin Alberche. Pensaba en cómo se puede torear a la justicia (¿mayúscula o minúscula?) metiendo en un cajón un expediente, olvidándolo convenientemente por un fiscal hasta que políticamente sea oportuno... Y que no pase nada, una multa de 1.500 euros pero los intereses de los ciudadanos pisoteados. ¿Qué más da? Pensaba, mientras las cigüeñas salían del vertedero a sus atalayas en los campanarios en los pueblos falderos de la Sierra de San Vicente, que quién maneja los hilos de esta sociedad, donde sigue habiendo un doble rasero, asumido, donde los de siempre ganan y los de siempre perdemos.

Tendría que escribir sobre qué está pasando con el asunto del Plan de Singular Interés del campo de golf y zona comercial de Talavera, uno de los hijos de ese invento urbanístico que hizo furor hace una década y que ha ido dejando demasiados lodos por Castilla-La Mancha; y por qué se ha “congelado” catorce meses en la fiscalía de Toledo. Otro día. No será el último capítulo de esta historia. Y también tendría que escribir sobre los pinzones y los verdecillos que ya barruntan la primavera cantando de mediodía sobre las acacias deshojadas y frías. Sobre las grajillas que pasan someras, sobre la luz perfecta de las tardes de febrero cayendo sobre las tardes de Toledo. Y esta mañana, apoyado en un soportal de la calle Ancha, también pensé escribir sobre la ciudad que va perdiendo el sonido y los escaparates de siempre, la estandarización del paisaje urbano, las mismas franquicias, los mismos turistas... las últimas tiendas, ya no más de siempre, en la raya de cerrar, de liquidar, de echar el cierre definitivo a un tiempo.

Muchas cosas y ninguna. Muchas notas en la cabeza. Muchas palabras. Muchos silencios. Algunas grietas. A veces salen columnas como listas de la compra, con letras ininteligibles, con tinta corrida que dibujan un apunte, un deseo, donde queda el destello de una luz, de un callejón donde conversa solitaria una pareja. Notas para días completos. Para días donde haya clama, para que el desorden se pose y deje una ristra de palabras como una noche con sentido.
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viernes, 3 de febrero de 2017

A cuchillo por el Guadyerbas y el Tiétar

La Tribuna de Toledo, 3 febrero 2017

Red Eléctrica de España es una de esas empresas públicas que el Partido Popular utiliza para colocar a las piezas del ajedrez político gastadas y que no dan más de sí, un territorio enmoquetado y pacífico, más allá de las puertas giratorias de la política supeditada al poder económico que nos lleva. Un territorio, el de los paraísos terrenales de las puertas giratorias, con remuneraciones de más de seis dígitos, y que queda mucho más allá del Moratalaz que cantó Sabina.

Red Eléctrica de España ha sido elegida para colocar al ex director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, que ya iba dando demasiado el cante, cuadro y charretera a lo Corea del Norte aparte. El asunto al que voy es que Red Eléctrica de España, la empresa que se encarga de colocar con sueldos base de 150.000 euros de vellón por doce reuniones al año a los referidos desechos de tienta ahora del PP, ha decidido tirar una línea eléctrica de alta tensión entre Talavera de la Reina y Arenas de San Pedro. Cerca de 29 kilómetros y 4 millones de euros de gasto para coser a torretas uno de los espacios naturales más privilegiado, maravilloso, olvidado y dejado de la mano de los respectivos virreyes de turno de las dos Castillas.

Por aquí, por la tierra de Talavera, nos hemos acostumbrado a contemplar y convivir con las monstruosas líneas de alta tensión que vienen desde los dos reactores nucleares de Almaraz y las cinco grandes centrales hidroeléctricas del Tajo. Debajo de estas líneas, los alcornoques y las encinas centenarias se retuercen y mueren, los cables chisporretean con un bzzzz bzzzz continuo que eriza los pelos; y si te quedas un rato debajo, se va apoderando de ti, absorbiendo tu energía para llevársela también a los territorios “desarrollados”, a las periferias de luces y fábricas de Madrid, del norte, o a donde vayan, porque como ocurre con el agua, esta es tierra de paso, de saqueo y definitivamente moridero.

No quiero que me destrocen el valle del Tiétar y del Guadyerbas. Pepino, Segurilla, Cervera, Mejorada, Sotillo de las Palomas, Velada, Parrillas, Montesclaros, Hontanares, Ramacastañas, Arenas de San Pedro... El Tiétar y el Guadyerbas, ríos que deberían ser ya parque natural o nacional, santuarios de vida y naturaleza, esperanza y belleza. Pero no lo son, porque ni en Toledo ni en Valladolid saben por donde cae este territorio. Y Red Eléctrica de España ha decidido llevárselo por delante, con la excusa de “garantizar” la demanda del valle del Tiétar, pero con el objetivo de abastecer a las mansiones que de forma ilegal, y de aquella manera urbanística que sabemos y conocemos, se han construido los mismos que han pasado por las puertas giratorias. Al final, el negocio lo paga usted, yo...; mire el recibo de la luz. Pero los beneficios, y el negocio lo hacen los de siempre.

Espero que el gobierno de García-Page se acuerde y sepa dónde andan los perdederos del Guadyerbas y el Tiétar. Espero que el consejero de Agricultura y Medio Ambiente y sus técnicos den la talla, alegando, y defendiendo un espacio LIC y ZEPA, además de Área Crítica para águila imperial, perdicera y cigüeña negra, por cuyos andurriales ya navegan -de nuevo- incluso linces y algún lobo escapado del norte. Porque ya está bien de que todo valga en esta tierra. Al menos, si somos tierra de saqueo y de agua va, al menos digo, que no nos roben lo que nos va quedando: la inmensa belleza de los paisajes libres, silenciosos y limpios, tierras de águilas del viento y de quienes sabemos que la belleza siempre es el destino.
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martes, 31 de enero de 2017

Las madres del Pablo Iglesias

La Tribuna de Toledo, 27 enero 2017

La plaza más importante de Talavera de la Reina, la más grande, heredera del foro romano, y a la que aún se abalconan los edificios del poder local y el proconsulado toledano de la Junta, la plaza digo lleva nombre de mujer. Su nombre exacto debería ser Plaza de las mujeres del motín del Pan. Así. Pero por eso de lo políticamente correcto, la cosa quedó amputada, porque no era (ni es) asunto pregonar y certificar que fueron mujeres, las mujeres de Talavera, las que un dos de mayo pero de 1898, se levantaron y arrasaron media ciudad buscando pan con que alimentar a sus hijos y maridos. La historia es conocida, pero no lo suficiente: años de malas cosechas, de acaparar grano por los oligarcas, peonadas y jornales de miseria, paro agrícola desbocado... y al consistorio municipal no se le ocurre mejor cosa que en patriótico y grandilocuente gesto, donar las últimas 500 pesetas de la caja de socorro a la Armada que se las veía con los yanquis en las Filipinas y Cuba. Total, desde el Ayuntamiento antes -y ahora- lo de la calle, el hambre, el frío y la necesidad y lo que la gente quiere y siente... queda lejos, mucho, y amortiguado por los muros de piedra.

Cerca de siglo y cuarto después otras mujeres, en este caso las madres del colegio Pablo Iglesias están luchando para que no les coloquen una gasolinera pegada al patio y a las clases donde sus hijos van a aprender. Sí, lo que escuchan. Porque Talavera es la ciudad de los imposibles, y más que berlanguiano, el asunto destila el aroma típico de quienes han ejercido el derecho de pernada urbanístico -consentido desde el consistorio que aún se reúne en la referida Plaza de las mujeres del motín del Pan-; derecho de pernada que ha perpetrado la ciudad del último medio siglo y que quiere seguir dictando su ley. Ahora el ayuntamiento/gobierno local no ha dado las últimas 500 pesetas para la guerra de Cuba, pero sí licencia para el negocio gasolineril. Y, claro, el asunto ya pasa de castaño oscuro.

Machado dejó dicho casi todo, también eso de que en España lo mejor siempre es el pueblo; que cuando las cosas se ponen complicadas los señoritos invocan a la patria y la venden, y que el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre. Aquí no habrá sangre, pero tampoco gasolina. Y será por esas mujeres, otra vez mujeres. Porque aunque en el ayuntamiento vayamos confundiendo eso tan antiguo de la legalidad con la justicia, ellas lo tienen claro, como aquellas talaveranas que dijeron hasta aquí hemos llegado con la tontería en aquel 98. Más nos valdría aprender un poco del pasado. La gasolinera no se construirá. Y será por las madres. Las madres del Pablo Iglesias. Otras mujeres. Siempre ellas.
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sábado, 21 de enero de 2017

Talavera, fuera de C-LM también en FITUR

La Tribuna de Toledo, 20 enero 2017

El "puesto" de Talavera en FITUR, donde los extintores y la salida de emergencia. En el patio de atrás de casi todo.

Pues eso. Si usted se da un paseo por el pabellón 7 de FITUR, se encontrará con un resplandeciente pabellón de Castilla-La Mancha. Entre expositores, pantallas, ovejas esquemáticas y mucho cartón piedra, se venden los más reconocibles tópicos de este territorio tan inexacto como centrípeto. Pero si busca a Talavera no la encontrará. Estamos fuera. Justo detrás, entre los puestos de revistas y asuntos menores, junto a los extintores y a la puerta de salida de emergencia, en un pasillo secundario. O terciario. 

Talavera de la Reina queda en FITUR más allá del patio de atrás de Castilla-La Mancha. Como una metáfora de la realidad que nos lleva, el brillo, resplandor, moqueta y demás artificios del poder de Junta y Diputación dejan fuera a Talavera que se las apaña esquinada y trasconejada, como aborrecida y apartada. No nos amparan en este caso las consabidas y geográficas cercanías a Extremadura o Castilla y León, que sólo nos consuelan las traseras del pabellón de las Baleares.

Talavera de la Reina y sus tierras llevan demasiado tiempo en el callejón de atrás de Castilla-La Mancha. Ninguna tierra es mejor o peor que otra, toda tiene su belleza y créame cuando le digo que conozco Castilla-La Mancha, y que tenemos algunos de los lugares más salvajes, perfectos y sorprendentes que conozco. No comparo, sólo digo que la Tierra de Talavera, con mayúsculas, mi tierra, no desmerece al resto de la región. Que tenemos en la ciudad patrimonio para aburrir, eso sí, penosamente gestionado. Que tenemos espacios naturales para contar a estas alturas con al menos un par de parques nacionales y tres regionales. No exagero. Que tenemos aquí al lado al mejor humedal de Castilla-La Mancha, que no es poco: el embalse de Azután. Y que contamos entre el Tajo y el Guadiana, entre el Horcajo y los perdederos de Guadalupe, con toda la riqueza que pueda tener cualquier renombrado, visitado y reconocido territorio patrio o extranjero. ¿Cómo nos vamos a vender? ¿Cómo vamos a mostrar lo que tenemos? ¿Cómo vamos a aprovechar nuestros recursos para salir del agujero? Pues eso.

Al final los hechos van configurando una realidad, amasando el barro del cántaro que cualquier día se acabará rompiendo de tanto llevarlo a la fuente. Porque uno no está donde no le quieren, y no le quieren -ni le conocen- donde no está. Pues eso: si va a pasar el rato a FITUR no busque a Talavera de la Reina donde la Junta de Castilla-La Mancha. Váyase detrás, al inframundo de los minipuestos de la feria, y allí, tras la frontera de moqueta y abandono, en su destierro le esperan Talavera y su Tierra. Lo mismo que si va a Castilla-La Mancha, la política: no la busque dentro, sino en ese territorio fronterizo incierto donde navega desde hace décadas, al pairo y dejada de la mano de todos.
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viernes, 13 de enero de 2017

Des-nudos logísticos

La Tribuna de Toledo, 13 enero 2017

A veces, cuando me embosco -un decir- para observar las avutardas, gangas, ortegas y demás avechuchos que campean por los secarrales del mediodía de la provincia toledana, observo cómo llega renqueante, cansado, lento como un lunes, el tren que discurre por la línea férrea Madrid-Cáceres-Lisboa. Un trazado antiguo, comido por los olivos y almendros, taladrado por vivares de conejos inmisericordes, que hacen que en muchos tramos la velocidad no vaya más allá de los treinta o cuarenta kilómetros por hora.

Es el tren que llega a Talavera, y que luego sigue a hasta los confines de la Lusitania (Oropesa, Navalmoral, Cáceres, Mérida, Badajoz, Lisboa...). Un tren internacional, un ferrocarril en absoluta decandecia, más que decadente. Algunas veces busco el azul metálico de las últimas carracas -pájaro de soledades- en los palos de la luz de las estaciones/apeaderos derrumbados, o el vuelo de algún cernícalo primilla bajo las tejas aún sobrevivientes en alguna caseta. Son estaciones desvencijadas y desahuciadas, como las que aparecen en las películas de Sergio Leone, en las que siempre se baja algún forastero para ajustar la última cuenta pendiente.

Talavera de la Reina, con “vía convencional no electrificada de ancho ibérico”, se encuentra a la cola del sistema ferroviario español. Pretender con estos mimbres que en tres años vamos a tener un nodo logístico con trenes descargando mercancías y tal, es poco menos que ser unos ilusos. El pasotismo del Ministerio de Fomento, para el que sólo hay ojos para invertir -lentamente- en esta línea en Extremadura, para un AVE-Alta prestaciones o lo que sea, ya aburre; que desde hace mucho tiempo el abandono de los diferentes gobiernos centrales es algo más que un agravio para esta línea, simplemente la constatación del olvido y la marginación a la que se somete a esas extremaduras que quedan más allá de Móstoles.

A los portugueses del puerto de Sines les interesa Talavera como puerta de entrada a Madrid. Pero tanto el Estado como la propia Junta de Castilla-La Mancha hace años que apostaron por otros ejes. El problema es que los ojos -y las cuentas- de quienes no se mueven por el desprecio y el abandono a nuestra tierra, están con el profesor Jiménez de Gregorio, con eso de que la geografía manda y la historia obedece. Hasta ahora, porque el camino de Lisboa a Madrid y viceversa va por el Tajo, por su valle. Pero, igual que el Lusitania Express ya se desvía por Ávila y Salamanca, puede que el olvido y ninguneo, el mirar hacia otro lado y el planificar olvidando a Talavera, hagan que el camino desde el Atlántico a la capital de España ahora deba desviarse por el Duero o por el Guadiana, tal como tozudamente establecen los mapas de transporte europeos, diseñados y propuestos no lo olvidemos conjuntamente por los gobiernos autonómico y nacional.

Que Talavera tenga o no nodo logístico, o simplemente un tren que haya salido del siglo XIX, es una mera decisión política. De Madrid, pero también de Toledo. Tiene delito que vengan de Portugal a colocar a Talavera en un mapa, mientras aquí seguimos con excusas y lamentos, tanto de un Ministerio de Fomento que sólo se hace fotos firmando protocolos, pero incapaz de poner ni un euro en presupuestos; como de un gobierno regional -ahora de Page antes de Cospedal, Barreda, Bono...), que sigue considerando a Talavera de la Reina una extraña, incapaz de encajarla con su peso y realidad en el entramado regional y nacional.

La prueba del algodón de la serpiente del nodo logístico serán los próximos presupuestos del Estado, donde debe aparecer una cifra seria para el tramo Pantoja-Navalmoral de la Mata. Electrificación y doble vía. El resto cuentos, y de esos ya llevamos unos cuantos. Si seguimos en las mismas, nos podemos olvidar. Los de Portugal tienen muchas novias, no van a esperar. Aquí nos toman el pelo una y otra vez con firmas de protocolos de estudios previos informativos, y esas milongas que tanto nos sabemos en Talavera. Otros no se explican cómo seguimos en el inframundo. Y quieren hechos. Queremos hechos, de una vez por todas.
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viernes, 30 de diciembre de 2016

Fascismos

La Tribuna de Toledo, 30 diciembre 2016

El fascismo es violencia. Pero también es silencio. El fascismo es la coacción, el miedo, la pistola, el puñetazo, la amenaza, la provocación, el insulto, la prepotencia y la patada. Pero también lo es mirar a otro lado, la cobardía, amparar y justificar una agresión, disculpar. No condenar.

El silencio de los supuestos corderos demasiadas veces se convierte en la mano de los delatores que señalan, los cómplices y los colaboracionistas, por activa y por pasiva. He leído lo suficiente como para estar convencido de que cualquier violencia es la negación de la libertad, y que cuanto más grandes son los silencios, la amnesia individual o colectiva, más enferma se encuentra una sociedad.

Decidí trabajar desde la política para mi ciudad una mañana sentado en una piedra caballera, en un oteadero de Gredos, mientras los melojos goteaban la luvia y la niebla de la madrugada. Tenía a mi lado a mi amigo Miguel Méndez. Lo había meditado durante tiempo y lo tenía claro. Lo sigo teniendo claro. Voy a seguir trabajando por lo que creo y por lo que quiero. Amenazas, insultos, difamaciones, agresiones... No lo van a conseguir. Creo y veo otra ciudad, otra Talavera, otro futuro. Y aviso: voy a seguir abriendo expedientes. Voy a continuar pidiendo que se creen comisiones. Y voy a seguir trabajando junto con la gente que tengo al lado por toda la gente de Talavera y su tierra. Lo juré cuando tomé posesión de mi cargo. Y lo cumpliré.

Los tiempos de los caciques, de los niñatos hijos de papá, de los derechos de pernada se han acabado, aunque aún crean que campan a sus anchas por esta Talavera de nuestros desastres. El pozo que nos consume es en gran parte culpa nuestra por no saber tomar las riendas de nuestro porvenir, y dejar que intereses muy particulares hayan definido el rumbo de la ciudad. Toledo no es el problema más grave. El problema real es el espejo en el que nos miramos. Y hay que romperlo de una vez por todas.

No admito que se me veje, insulte y agreda por ser concejal de mi ciudad y trabajar por ella. Un pedazo importante de mi vida está en las páginas de este periódico, La Tribuna, donde vengo escribiendo cada semana desde hace cerca de veinte años. Y por ello quiero agradecer desde aquí de corazón a las miles de personas que me han dado su apoyo, su cariño y su mirada cómplice durante esta semana. Y también a la Prensa, con mayúsculas, porque sin ella sólo somos marionetas en manos de esos intereses particulares, bastardos la mayoría de las ocasiones, y muy particulares. Y a los veintidós compañeros de corporación que desde el primer momento me han transmitido con sinceridad su preocupación y aliento.

Repito: voy a seguir, pese a quien pese. Y voy a continuar trabajando por Talavera. Somos el surco que vamos dejando, como las estelas en la mar machadianas. Como el rastro perfecto de las águilas en el cielo de las rañas jareñas.
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viernes, 16 de diciembre de 2016

Las piedras de trueno

La Tribuna de Toledo, 16 diciembre 2016


«La última tormenta había movido las retamas del techo de la choza y el agua chorreaba por el hombro de la parturienta. Estaba sola desde hacía dos días». Así principia Las piedras de trueno, el último libro de Miguel Méndez-Cabeza Fuentes, médico, escritor, estudioso, y la persona que más conoce y que más ha trabajado por esta tierra que con epicentro en Talavera de la Reina, se expande entre Gredos y el Guadiana de norte a sur; y desde la frontera de la Lusitania al este hacia la raya confusa del oeste suavizada de encinas y vientos atlánticos, de dehesas que caen al Tiétar y al Tajo. Miguel Méndez conoce, muestra y enseña. Bukowski escribió eso de que un intelectual es el que complica una cosa sencilla, y un artista es el que hace fácil lo complejo. O algo así. Miguel tiene la capacidad innata de analizar y traducir lo que le echen, con la pasión de quien ama su tierra y, sobre todo a su gente. Miguel es un artista, intelectual/hombre del Renacimiento, que sabe porque tiene muy claro que en el vino machadiano de las tabernas reside la sabiduría, y sobre todo el conocimiento de tu tiempo.

"Miguel es un artista, intelectual/hombre del Renacimiento, que sabe porque tiene muy claro que en el vino machadiano de las tabernas reside la sabiduría, y sobre todo el conocimiento de tu tiempo."

Las piedras de trueno es su nueva novela. Ambientada en el tumultuoso siglo XV castellano, Méndez traza un fresco de dos vidas paralelas, que se van entremezclando e impregnándose de la personalidad de su época. Álvaro de Luna y Juan de Guadalupe, el poder y la necesidad, y siempre la fuerza de la vida, que trepa y crece, que resiste pese a todas las penurias y trampales de la vida, como un acebuche cobijado en una cuarcita en una risquera

Miguel ha pateado los caminos. Probablemente todos, y se ha manchado las botas con el barro espeso de las rañas de la Jara, con la hierba fresca de las cañadas, y ha trepado a todos los riscos y recorrido los valles. Lee los paisajes con la agilidad de un águila. Y es un hombre siempre de cercanías. Eso le permite delinear personajes reales. No hay artificio. Miguel quiere a su tierra, y a las gentes sencillas que han levantado con cada uno de sus oficios y penas, día a día, generación a generación, las piedras más discretas pero nobles de la Historia.

Es difícil -antes y ahora- encontrar hombres libres. Como los ríos limpios y sin domesticar, los hombres dueños de su destino son cada día más difíciles de encontrar. Miguel Méndez-Cabeza es un hombre libre, algo que escasea, que se va extinguiendo, en estos tiempos que cruzamos más dados a medianías y a simplezas.


"Miguel Méndez-Cabeza es un hombre libre, algo que escasea, que se va extinguiendo, en estos tiempos que cruzamos más dados a medianías y a simplezas."

He disfrutado mucho leyendo Las piedras de trueno. Tanto como recorriendo las viejas tierras de Talavera con Miguel. Hemos peleado durante años por dar a conocer la situación del Tajo, por rescatarlo de los fuerzas oscuras que lo mantienen secuestrado. Y ha sido, es, un privilegio. Con Miguel los paisajes y el tiempo cobran relieve, hablan y reviven como si la capas de la historia se desplegaran ante ti. Ahí tienen su nuevo libro. Un regalo y un lujo para todos los que amamos nuestra tierra.
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viernes, 9 de diciembre de 2016

Necesito tus besos

La Tribuna de Toledo, 9 diciembre 2016


“Necesito tus besos”, escrito en azulmorado, de hace tiempo, letras firmes, seguras, cayendo un poco hacia la derecha, y con un corazón punteando y levantando el vuelo de la i. Debajo los perfiles garabateados de dos ojos tristes, una boca vencida y una lágrima que escapa hacia el oeste como el atardecer de esta tarde fría de diciembre. Las hojas llenan el suelo del vacío del otoño, despedidas que el viento arracima en los muros de ladrillo. El Tajo parece que se mueve con el viento del este, pero es un espejismo. Las fochas y los patos patrullan como grupos de destructores en su Pacífico encalmado, a la conquista de sus novísimas islas de cieno y sueños de ovas, donde atracar y pasar la noche eterna de diciembre. Baja el garcerío, y el negro ceniza de grajilas y estorninos. El sol surfea sus últimos sobre nubes altas y estelas de aviones como cicatrices. Entonces me ajusto la bufanda y cierro un poco más la chaqueta.

Camino por la orilla, el paseo bajo, sucumben henchidas de amarillos las últimas hojas de la higuera salvaje. Aguanta el sauce. Se transparentan tarajes y sauces, amarillos y verdes resistentes, casi perennes como un invierno de febrero. Las parejas de enamorados se hacen fotos de atardecer y tras las gafas de colores el cielo se vuelve cálido, gafas de espejismos que encalan la realidad. La tarde suena a Tom Waits en los auriculares, cantando a otra tardenoche en un pub, cervezas y la miradas encontradas y devueltas con aquella chica al otro lado de la barra: “I hope that I don't fall in love with you”.

Espero a que el sol desaparezca, apoyado sobre la barandilla de fundición, ya fría, destemplada, presintiendo la noche y la niebla que se están creando en algún lugar inalcanzable. Debajo otra pintada, azul remarcado, trazo rápido al principio, lento y espeso al final: “Mi sonrisa siempre llevará escondido su nombre”. Es tarde. Aún no alumbran las farolas. Vuelvo hacia el coche. De lejos veo que me he vuelto a dejar las luces encendidas. Da igual. Espero un poco a que la luna creciente trepe sobre las islas y las cuerdas de acero del puente. Waits sigue cantando, la chica se cansó de esperar pero él ya se había enamorado: “And I think that I just fell in love with you”. Tarde, imbécil, pide otra cerveza, aunque sea hora de cerrar. Al lado, justo detrás, el azulmorado de las letras brilla como un neón. Letras que hablan. No les hacen falta energía, electricidad. El tiempo poco a poco las irá gastando, sin sentir y sin querer, día a día, invierno a invierno. Pero aún no: “Necesito tus besos”.

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