sábado, 8 de febrero de 2014

Júcar, ese río valenciano

La Tribuna de Toledo, 7 febrero 2014

Hoy termina el plazo de alegaciones al plan de cuenca del Júcar, río que aunque lo ignore el ministerio de Cañete, tiene a bien nacer y cruzar gran parte de esto que aún se llama Castilla-La Mancha. Una vez cerrado el plazo, en pocos meses el mecanismo burocrático aprobará el plan del Júcar, el último de los ríos ibéricos, el más difícil de cuadrar junto con el Tajo, aunque éste se haya consumado finalmente manu militari, y al menos tres Quejas en Bruselas dan ya cuenta de ello y de la intrahistoria última del Tajo.

Con el Júcar culmina la rendición de las plazas hidrológicas por parte de Castilla-La Mancha. Leerte el plan del Júcar te deja la misma desazón e impotencia que el plan del Tajo. El Júcar es un río valenciano, igual que el Tajo es un río murciano. Los hidrocolonialismos se perpetúan, especialmente en este plan del Júcar, donde distorsiona todo la aberración de la demarcación hidrográfica, en la que entran incluso ríos intracomunitarios de la Comunidad Valenciana, y otros que no tienen nada que ver con el Júcar, como el Turia, Mijares, Vinalopó, etc. El truco es hacer depender del Júcar a media costa levantina, para así exigir agua, mientras se le niega a los regantes de Cuenca y Albacete, por ejemplo, considerados saqueadores estos últimos de acuíferos.

Igual que en el Tajo toda el agua que no va por el trasvase es un derroche, en el Júcar toda el agua que no llega al tramo bajo del río, fuera ya de Castilla-La Mancha, es un despropósito, un desperdicio, un sacrilegio a los sacrosantos derechos históricos y tal valencianos. Y si hay que coger agua para beber en Albacete, se paga a los regantes valencianos, faltaría más. Y el embalse de Alarcón sigue siendo de facto privado, también de los regantes valencianos. Y, ahora, como enorme e importante novedad, el déficit se traslada a los regantes de Albacete, 120 hectómetros cúbicos a solventar en un hipotético novísimo Plan Hidrológico Nacional, con un trasvase del Duero al Tajo, porque ya ha dicho el PP de Aragón que el Ebro no se toca. Una bofetada en toda la cara a Castilla-La Mancha.

Al final, Castilla-La Mancha sale perdiendo, como siempre, porque aquí se han negociado los planes de cuenca atendiendo a “intereses generales” –ya sabemos a qué intereses generales y mayor honra de quién–, y se ha cedido hasta más allá de donde el pudor aconseja.

Uno, al final –y jamás pensé que escribiría esto– echa de menos los tiempos de Bono, donde al menos se sabía dónde estaban los límites y las rayas rojas. Esto, señores y señoras, es un páramo. El Júcar, río valenciano. Castilla-La Mancha, tierra de nadie, tierra de saqueo.  
Share/Bookmark Leer más...

Grecos como Quijotes

La Tribuna de Toledo, 24 enero 2014

Si a usted a media tarde entra en uno de eso bares de carretera que pespuntan la geografía de distancias de Castilla-La Mancha, uno de esos bares con jubilados echando la partida de cartas, con los indios y los vaqueros a tiro limpio en una película del oeste sesentera en Castilla-La Mancha Torovisión, o una corrida de toros enlatada y rancia… sacará dos conclusiones de las conversaciones de los parroquianos adictos a la televisión del régimen. La primera: que los alcaldes de Toledo y Cuenca son unos desaprensivos, que deberían estar en el cuartelillo, unos guarros que tienen las capitales como unos zorros, llenas de baches, sucias y lo más parecido a suburbios de ciudades tercermundista. Y lo segundo: que Cospedal es un mal bicho, que mírala, otra vez en Madrid, en Sevilla, en donde sea, menos aquí, ¿cobrará sueldo este mes?... Un par de botellines con una bandejilla de alcahueses rancios en cualquier pueblo o carretera perdida, tienen más valor que esas encuestas cocinadas y amañadas para mayor gloria del que paga, que la independencia y el rigor hace tiempo que se enterraron en esta democracia errabunda que nos gasta sin compasión.

La propaganda del régimen ahora se vuelca en el centenario –el que sea y de lo que sea– del Greco, como antes el anterior régimen lo hizo con lo del Quijote, y nos dio el coñazo hasta aburrir, mientras se gastaba los cuartos para gilipolleces varias. Reconozco que me importa poco la cultura de salón, que lo mío es más la cultura de los espacios, del paisaje de lo vivo, de la libertad, de las águilas y las dehesas, y de esos castillos que se caen a cachos de puro viejo y abandono. Aquí, con lo del Greco, aparte del empacho, ya habrá quien se lo lleve crudo, como antes con lo del Quijote, pero qué más da, somos ricos, nos sobra de todo; una presidenta ausente, unos ríos confiscados por las regiones periféricas con la aquiescencia de aquí…; nos sobra todo porque quizá no seamos nada, y la indolencia se nos va en recordar centenarios, tiempos pasados, mientras éste, el ahora, se nos escapa entre las manos.

En la tele plana, tropecientas y pico pulgadas, Sterlin Hayden observa con mirada azul a la chica, morena, que son las mujeres por las que de verdad se puede perder la cabeza, mientras se da la vuelta y se marcha caballero en su cimarrón y sale el The End. Comienzas las noticias en Castilla-La Mancha Torovisión, pago los botellines y me voy. La gente mira los titulares, hay que joderse, dice un tipo que va por el segundo Dyc con cola, vaya tropa. Algo huele a podrido en Toledo y algo se derrumba en Cuenca, vamos lo de siempre. Luego Cospedal riéndose en cualquier sarao. Disculpen si no pongo los comentarios.  
Share/Bookmark Leer más...

Se vende castillo. Razón: Maqueda

La Tribuna de Toledo, 10 enero 2014

Que el ministerio del Interior saque a subasta –por nueve millones y medio de euros– el castillo de Maqueda, deja claro el momento por el que pasa el patrimonio español, y especialmente el de Castilla-La Mancha, región que la «geoestrategia» nacional –y del propio gobierno regional– define como simple muladar para colocar cementerios nucleares o permitir que los ríos vayan sin cortapisas a rendir mejores y más pingües beneficios en otras regiones, mientras aquí nos quedamos a dos velas.

He recorrido mil veces la tierra maravillosa que tiene como epicentro el castillo de Maqueda. Y en pocos lugares la belleza de la tierra, el paisaje y el patrimonio se desaprovecha tan escandalosamente. Desde las ruinas del castillo de Álvaro de Luna en Escalona, atalayado sobre un Alberche exhausto y ridículo, hasta los míticos campos de Maghazul ondulando sobre el Guadarrama. Desde las ruinas del Castillo del Alamín, siempre sobrevolado por las águilas imperiales, hasta el propio Tajo seco y desguazado como un mal sueño bajo el puente Contadero a la sombra de La Puebla en pleno señorío de Montalbán. Una tierra enorme, limpia, donde las avutardas pasean las lomas de la solana, recortadas sobre el castillo de Barcience, y el elanio caza en los atardeceres sobre los llanos de Torrijos. Tierra de castillos desventrados, como el de Caudilla, refugio de sombras y primillas; o el increíble de San Silvestre, pasto de huras y grajas. Tierra limpia, de olivares como brochazos, veneros de verde entre la aparente monotonía. En este territorio, por ejemplo, ambientó Jesús Carrasco su novela Intemperie, considerada una de las mejores del pasado año, y en la que el paisaje, la luz, los castillos carcomidos por el tiempo, y la tierra dura y áspera… son los verdaderos protagonistas.

Pero en vez de trabajar por dar forma a un paisaje cultural de primera magnitud, una fuente de ingresos a un paso de Madrid, con Maqueda en su centro de comunicaciones, el Estado vende su castillo. ¿Hay alguien que se dedique en el gobierno de Castilla-La Mancha a cultura? ¿A patrimonio? ¿A medio ambiente? ¿Hay alguien que conozca el potencial de nuestra tierra, sus recursos y su valía? Me temo que no.

Vendamos al mejor postor (o a quien convenga) castillos, fincas. No pasa nada. Han llegado las rebajas, señores. ¿Quiere un castillo? Pues ahí tiene el de Maqueda, ése que iba a ser el museo de la Guardia Civil o algo por el estilo. Hay que privatizar, vender. Lo público estorba, especialmente para gestores que ni conocen esta tierra ni saben lo que se traen entre manos. 
Share/Bookmark Leer más...

2014

La Tribuna de Toledo, 3 enero 2014

Llueve desde que comenzó el año. Al menos en esta Talavera, lusitana y orillada a Gredos y a las dehesas inmensas que bajan hasta el Guadyerbas y el Tiétar. Llueve como si el cielo quisiera limpiar la mugre del año pasado, como si realmente hubiera una línea en el tiempo, un aquí y un allá, un punto de inflexión, el máximo y los mínimos de aquellos tiempos remotos del cálculo diferencial. Llueve y corren los arroyos, el agua fluye primero con el color marrón de la tierra sorprendida; después con el blanco zarco que deja la lluvia temporal. Llueve en la luna nueva de enero, que también quiere comenzar entera y perfecta el nuevo año, como si todo estuviera por hacer y no se quisiera traer nada comenzado del año anterior.

Pero el humano no es perfecto, y no hay línea, sólo continuidad, paisajes de vida que cambian lentamente, como en esos viajes en tren donde la luz baila al ritmo de las curvas suaves, y la distancia va cambiando despacio, presentida y esperada. España es un país en su tiempo y ritmo. España es un país que lo que mejor sabe hacer es ser. Otros países son el mañana, el hacer, el inventarse. España el ser, la contemplación, el vivir. Así, con la que viene, es complicado saber por dónde vamos a salir. Que el paro baje en diciembre –maquillajes aparte– es una buena noticia. Pero no suficiente. España principia 2014 en uno de esos perdederos de la historia en los que acostumbra a regodearse. No hay visión de país, ni ideas. España, incapaz de proyectarse, de mirar más allá. De nuevo.

Sigue lloviendo. Quizá llueva hasta mayo y el agua se lleve toda la pereza, la desgana acumulada. Quizá si llueve mucho, como antes, el Tajo vuelva y arrastre la basura acumulada, el silencio que todo lo vence; y deje limpios por fin los álamos de la ribera, devuelva las playas de arenas y náyades. Quizá algún día esto cambie, vuelva la luz. Pero esto, de momento, es España.  
Share/Bookmark Leer más...

La luz

La Tribuna de Toledo, 20 diciembre 2013

España es un país para espabilados, no para inteligentes. La inteligencia es eso que, más allá de las colas del paro o las puertas de embarque de los aviones baratos que desangran España llevándose a autóctonos y oriundos a buscarse la vida y crear riqueza a medio mundo, se desprecia profundamente y se extirpa en la mejor y más gloriosa tradición patria. Del Lazarillo al Gabrielillo de Galdós pasan siglos de una España que, antes como hoy, debe buscarse la vida, donde trepar es la consigna.

España es –un ejemplo– el bandolerismo de las Cajas de ahorro, patentes de corso de los gobiernos autonómicos de turno para enriquecer amigos, para hacer política de salón y, a última hora, sablear a los ciudadanos con las preferentes. En España la moral de lo público es mero escaparate que ya sólo engaña a muy pocos en plena y peligrosa decadencia de la Constitución del 78. La degeneración de las estructuras del Estado, el –un ejemplo– reparto a conveniencia del Consejo General del Poder Judicial, escenifica que aquí lo de la separación de poderes no vale. España es diferente, aquí todo emana del mismo tronco, y la cuestión está en quien trinca, alternativamente, en cada momento. Eso sí, que no se nos desmande el corral. De ahí –un ejemplo–, las dos o tres modificaciones que ya llevamos de la ley electoral de esta bendita Castilla-La Mancha. Amañar los votos para que no entre Izquierda Unida en el parlamento regional, es de lo más normal, tanto como –un ejemplo– bendecir y loar el regalo navideño del Júcar, Segura y Tajo a Murcia y Valencia; o –un ejemplo – querer poner a Castilla-la Mancha en el mapa del turismo mundial con el mando a distancia, es decir, gobernando desde Madrid y haciendo oposiciones para un puesto en el gobierno central la próxima legislatura.

España es un país –dicho queda– para espabilados. De ahí –un ejemplo– que nos vuelvan a subir la luz. España, el país con más sol, viento, potencia instalada –negocio en gas, solar, eólica, jamás servicio al ciudadano– más que de sobra, sigue permitiendo el oligopolio eléctrico, donde el mismo que vende es el que compra, y viceversa. Y así ponemos el precio. Es como en política y justicia. Al final el político ha colocado al que debe juzgarle. Y así nos va. España es un emplasto de colores, un manchón sin definición, donde en las aguas revueltas ganan los de siempre. Siempre los mismos. Lo dicho: España es un país para espabilados. El país donde, dicen, que los hombres se hacen Bárcenas, Blesas, Urdangarines… mientras la canalla, los que pagamos, seguimos tragando, con la calefacción apagada y sin luces en el árbol de Navidad. Lujos que, para no vivir por encima de nuestras posibilidades, hemos de evitar a mayor gloria del sistema. Amén.  
Share/Bookmark Leer más...

viernes, 13 de diciembre de 2013

Napoleón en Moscú

La Tribuna de Toledo, 13 diciembre 2013

Agencia Efe

Rajoy, recién aterrizado de la fiesta de Sudáfrica, se reúne con su peluquero de cabecera, le da volumen a los cuatro pelos y toma mando en plaza en La Moncloa. Allí recibe, como registrador mayor de la propiedad del reino, a los presidentes autonómicos que se han troceado el Tajo y se lo han repartido, como si fuera un bloque de pisos, cada uno con su porcentaje de copropiedad, zonas comunes y esas cosas de la división horizontal. En la troupe popular sólo falta Monago, ese presidente raro de las Extremaduras que gobierna a pachas con Izquierda Unida, y que ha mandado a un consejero como quien manda al primer ujier que pasa por la puerta y le toca el marrón. La foto de La Moncloa es para enmarcar. Foto de luto, demasiados muertos vivientes, la típica tropa que no se aguanta, y a la que ya se la trae floja disimular. Da, la foto, para unas cuantas clases de eso que dicen lenguaje corporal.

Rajoy, entre otras, es un cobarde. No ha dudado, como Zapatero cuando liquidó al principio de su primera legislatura el trasvase del Ebro –que no el Plan Hidrológico Nacional, que, por cierto, se sigue ejecutando–, en apretarle las tuercas al Tajo. Rajoy como Zapatero son presidentes cobardes, al menos en materia de agua y gestión territorial del Estado, que al final viene a ser lo mismo. No hay ni hubo cojones para meter mano al Ebro, río que pasa por Zaragoza donde la presidenta Rudi –del Partido Popular, qué raro– ha dicho que de trasvase ni hablar; y desemboca –eso es lo jodido– en Cataluña. Eso, que el Tajo es río castellano –que no manchego como sostiene insistentemente la cazurrería al uso– y el Ebro aragonés y, sobre todo, catalán. Ésa es la diferencia. Ya lo sabían los tecnócratas de Franco allá a finales de los sesenta y no quisieron remover el avispero, y trazaron el trasvase desde la cabecera del Tajo, a sabiendas que mataban el Tajo y que el propio trasvase sería un fracaso.

Rajoy y sus adláteres autonómicos siguen esa senda. Lo malo es que el enemigo campa a sus anchas por faraónicos palacios autonómicos, tomados por mercenarios de esta Castilla desguazada de comienzos del XXI, que sólo cuenta para venderla a trozos, para alcanzar mayor gloria lejos de aquí. Quizá piense eso María Dolores de Cospedal. El poder bien vale un Tajo.

Napoleón ha entrado en Moscú y saquea a placer. El Tajo es ahora, por fin, del Tajo-Segura. Cospedal, perfectamente afrancesada, contempla el incendio de Moscú. No hay prisa. El invierno llegará y ahora como entonces, el cometa marcará el destino. El Tajo dictará sentencia.  
Share/Bookmark Leer más...

14.921

La Tribuna de Toledo, 6 diciembre 2013


Ésa es la cifra de parados en Talavera de la Reina, esa ciudad que queda más allá de la raya de la Lusitania y que los mapas colocan en la esquina noroccidental de la provincia de Toledo y de Castilla-La Mancha. Si echamos manos a los datos de la comarca de Talavera, el número también ha subido hasta los 24.017. Aquí, por estos perdederos, no se nota ni un soplo de reactivación. Y en la comarca menos. Asistimos en Talavera a un vacío absoluto de proyectos y una nula visión de ciudad. Siempre he dicho que Talavera de la Reina no pinta nada en Castilla-La Mancha, porque para Castilla-La Mancha Talavera de la Reina no pinta nada. No se trata de victimismo, de visión aldeana o esas cosas que te echan a la cara cuando hablas del desguace que sufre Talavera, del olvido, del vacío que recorre cada vez con mayor hambre sus calles. No. Es la realidad.

Bien es verdad que aquí hemos regalado los votos con mucha alegría, y los partidos han puestos alcaldes para mayor gloria de bonos, barredas y cospedales al uso. En una región profundamente invertebrada como la nuestra, región falsa y fallida, Talavera ha sido el granero de votos perfectamente recompensado con la infalible patada en el culo. Pasan los años y nada se remedia, ni aquí ni en Toledo, y el abismo se agranda, tanto en la ciudad como en su comarca, despoblada, verdadero desierto donde muchos pueblos tienen los años contados.

Resulta, por otro lado, definitorio que la única acción seria acometida por el gobierno de Castilla-La Mancha en esta legislatura haya sido tremendamente negativa para Talavera. Me refiero a la firma del memorándum del Tajo-Segura, que deja muy mal parados a los regantes no sólo del Canal Bajo del Alberche, sino de toda la vega del Tajo desde Toledo hasta Talavera. No interesa al gobierno de Castilla-La Mancha defender los intereses de Talavera. Pero es que no sé muy bien qué gobierna, qué defiende, si no conoce algo de la geografía regional este gobierno.

Los 14.921 parados de Talavera de la Reina, los 24.017 gritan que algo tiene que cambiar. Que ya está bien. Se necesita un modelo de ciudad, real y vertebrado en algún sitio, visión. Pero con los mimbres actuales, aquí y allí, me temo que es pedir mucho.
Share/Bookmark Leer más...