domingo, 14 de febrero de 2010

PUXEU O LA DOBLE MORAL DEL ESTADO

No tiene desperdicio la entrevista que publica hoy domingo 14 de febrero, el diario El País al secretario de Estado de Agua del ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, don Josep Puxeu. En ella deja claro su filosofía sobre trasvases, tanto del ultraprotegido Ebro, como del despreciado Tajo. Radiografía sin anestesia de un Estado clasista, proxeneta y protector, donde lo que vale para el Ebro, para el Delta, para Cataluña o para Aragón, no vale para el Tajo, para Castilla-La Mancha o Madrid, aunque como a buena bicha, a ésta no se la mienta. Me empieza a cansar que lo que no valga para Cataluña, si valga para Castilla, y se diga con esta chulería innata en quien se piensa superior, sólo por pertenecer a un territorio «superior», sin disimular demasiado en las respuestas. Y se nota mucho.

Para Aragón es buena la reserva de los 6.550 hm3 fijada en su Estatuto. Doble rasero. El Señor Puxeu se justifica: « [En Aragón] tienen una gran producción hidroeléctrica, nieve, sectores agrícolas...» ¿En Extremadura no? ¿En Madrid no? ¿En Castilla-La Mancha no? ¡Ah, no, claro!, que tiene razón. El Tajo es para Murcia y Alicante, y una miaja para Almería: el Júcar es para Valencia. Está claro, ¿cómo vamos a producir si no tenemos agua?

Sin desperdicio: « [El Estatuto de Castilla-La Mancha] Espero que no afecte al funcionamiento del trasvase. El trasvase es una pieza clave para que, con un conjunto de medidas como la desalinización, la reutilización, los acuíferos, el [trasvase] Negratín-Almanzora, o infraestructuras nuevas como el Júcar-Vinalopó, permitan solucionar el problema en Murcia, Alicante y Almería. Es ahí donde falta agua y hay una agricultura muy competitiva, crecimientos inmobiliarios desmesurados, cerca de 2,5 millones de habitantes y una población flotante en verano muy importante. Es ahí donde hay que mallar un sistema de seguridad. El Ródano o el Ebro quedan muy lejos.». Con un par. Chalets a punta pala, y el Ebro queda muy lejos. Hablamos ya sin tapujos: el agua del Tajo es para el desarrollo urbanístico de Murcia y Alicante. Ya veríamos si la agricultura de la vega de Aranjuez, del Jarama o del Alberche no competiría con la del Mediterráneo, a 50 kilómetros escasos de Madrid, si tuviera garantizada agua de calidad, no aguas fecales e industriales. Y si quieren comerse a dentelladas todo el territorio en Murcia o Alicante, que lo hagan, es su problema. No sé que opinarán sus colegas que defienden lo del cambio climático, y lo de la manoseada sostenibilidad (no, ya me acuerdo, que eso era con Narbona, ahora es otra cosa); me importa un bledo que se cepillen todo su territorio, pero que no lo rieguen con el Tajo, ni los cultivos industriales, ni los campos de golf, ni el césped y las piscinas de los «crecimientos inmobiliarios desmesurados» con que se justifica el señor Puxeu.

Respecto a los 6.000 hm3 del Estatuto de Castilla-La Mancha: «Hay cifras, como ésa, que dañan la vista aunque estén en una declaración de intenciones. Dejémoslo en las necesidades actuales y futuras mientras Murcia y Alicante tienen seguridad de abastecimiento.» Claro, para Aragón no hay problemas, es el ultraprotegido Ebro. La cifra puede ser disparatada. Pero para todos, no para unos sí, y para otros no.

Pregunta el periodista: «¿Cómo puede haber excedentes en el Júcar, en el Tajo, en el Negratín y no en el Ebro?» Responde Puxeu: «Los ríos no tienen excedentes sino posibilidades de utilización. El Ebro tiene uno de los ecosistemas más frágiles que existen, como es el deltaico. En cuanto cambias las aportaciones entra en un proceso de regresión irreversible.» Transparente como el agua transparente. ¿Y los bosques de ribera del Tajo? ¿Y las alamedas de Aranjuez? ¿Y las choperas de álamo negro de Talavera de la Reina? ¿Y las olmedas de Toledo? Todas muertas por la salinidad increíble del Tajo. Doble moral, doble rasero. Me gusta esto de las «posibilidades de utilización». Interpreto que el señor Puxeu extiende este concepto a los territorios, y a las gentes, y a los políticos, y a los votos, y a la visión «de Estado». Vamos a ver, esto, en castellano, que para eso estamos en Castilla, viene a decir que este señor sostiene que hay ríos de primera, y ríos de segunda. Que hay ciudadanos de primera, y ciudadanos de segunda. Que hay territorios/Comunidades autónomas de primera, y territorios/Comunidades autónomas de segunda. En definitiva, ríos y recursos trasvasables; y ríos y recursos no trasvasables. Las posibilidades de utilización son muy simples. Para que unos crezcan se explotan a otros, mayormente a los mismos de siempre, a los que con la excusa de la manoseada «solidaridad», se los asalta en despoblado, y siempre suelen ser regiones castellanas de interior. Pero claro, tampoco somos comunidad «histórica», Castilla no está a mismo nivel que Cataluña, Andalucía o el País Vasco, e incluso Galicia. Es normal que nos puedan meter mano, porque de facto somos de segunda.

Pregunta: «¿El trasvase del Tajo Medio, desde Cáceres al Segura, lo ha abandonado?» Puxeu: «Hoy las necesidades están cubiertas, pero nunca diría nunca jamás a ninguna solución. » ¿Estaría dispuesto el señor Puxeu, tarraconense, a un trasvase de la desembocadura del Ebro? Creo que no hay que ser muy espabilado para saber la respuesta.

Una entrevista que vale por mucho, para quien quiera entender. Si hace falta hacer un trasvase para salvar Las Tablas, se hace. Qué bien. Nos gastamos 18 millones de euros para nada. Pero este tipo sigue mirando desde la ventana de su despacho. La política del agua en España es hoy la misma con el Partido Socialista Obrero Español, que con el Movimiento Nacional. Hay dos Españas: una que proteger y enriquecer, y otra que saquear. Adivinen dónde queda el Tajo en estas dos Españas postmodernas que se calcan desde hace varios siglos, sea cual sea el pelaje de los gobernantes; y hasta dónde está dispuesto a llevar este tipo, secretario de Estado de Agua, las «posibilidades de utilización» del Tajo.

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