jueves, 15 de abril de 2010

El Estatuto de Castilla-La Mancha como caballo de Troya

La Disposición transitoria primera de borrador de Estatuto de Castilla-La Mancha elevado a la Comisión Constitucional y publicado por un medio de comunicación, dice así en sus dos primeros puntos.

1. Los poderes públicos velarán para que, en cumplimiento de la disposición adicional primera de la Ley 11/2005, de 22 de junio, por la que se modifica el Plan Hidrológico Nacional, el volumen de agua trasvasable desde el Tajo al Segura sea acorde con los objetivos medioambientales y los plazos referidos al buen estado ecológico por las aguas superficiales establecidos por la normativa estatal y comunitaria. El río Tajo y los espacios ambientales asociados a la explotación del mismo dispondrán de agua en calidad y cantidad suficiente para alcanzar los objetivos mencionados conforme a lo previsto en la legislación estatal y en la planificación hidrológica.
2. La Planificación Hidrológica de la cuenca del Tajo concretará la dotación suficiente de agua para garantizar el caudal ecológico del río a su paso por Castilla-La Mancha, así como para atender las necesidades presentes y futuras de esta Región, en cumplimiento del principio de prioridad en el aprovechamiento de los recursos hídricos en dicha cuenca.



Esto de arriba es mucho más importante que los 4.000 hectómetros cúbicos manidos del Preámbulo, eso de «recordando la prioridad de las cuencas cedentes sobre las receptoras, Castilla-La Mancha estima necesaria la existencia de una reserva de agua que garantice el cumplimiento de esos objetivos ambientales y para atender las necesidades de Castilla-La Mancha de 4.000 hectómetros cúbicos y la participación efectiva de la Junta de Comunidades en los órganos permanentes de gestión y control del trasvase Tajo-Segura mientras subsista.» Más que nada porque cuenca cedente sólo hay una –la del Tajo– y porque las aportaciones medias de éste en la cabecera, de media no superan en los últimos 10 años los 700 hm3.

Este batiburillo que ha montado Castilla-La Mancha entre cuenca cedente y región cedente, confundiendo la parte (el Tajo), con el todo (Castilla-La Mancha), permite que el papel aguante esto de los 4.000 hm3, aunque en la raya con Extremadura las aportaciones medias del Tajo en el embalse de Valdecañas sean de 3.000 hm3. La focalización del «conflicto» Tajo/Castilla-La Mancha/Trasvase, dejando de lado las otras cuatro cuencas hidrográficas sobre las que se asienta la región (Guadiana, Segura, Júcar y Guadalquivir), ha permitido que se cuele lo de los 4.000, que vienen a pesar lo mismo que si fueran 6.000. Porque una cosa es que «se acabe el trasvase Tajo-Segura en el año 2015», y otra que Castilla-La Mancha haga efectiva una reserva de 4.000 hm3. No es sólo la diferencia de volumen (la media trasvasada anual es de unos 300 hm3, frente a los 4.000 hm3 que se contemplan como reserva estratégica), sino que se lanza un torpedo a la línea de explotación del propio Segura y del Júcar, vitales para las comunidades de Murcia y Valencia. Porque, ¿qué ocurriría si Alarcón y Contreras en el Júcar dejaran de ser la reserva de Valencia, de las Riberas, de la Acequia Real del Júcar, del abastecimiento de agua potable a Valencia en la conexión Júcar-Turia? El agua que llena Alarcón y Contreras se genera en Cuenca, Castilla-La Mancha. ¿Y si el alto Segura y el Mundo (embalses de La Fuensanta, El Cenajo y Talave, más el río Taibilla) se «trasvasaran» a Albacete, y dejaran de regar la huerta «tradicional» murciana. ¿No es agua de Castilla-La Mancha?

Pues eso es lo que pone sobre la mesa la reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha.

En la esquizofrenia de la gestión del agua en España, y mientras no se ponga orden, es lo que hay. El último que cierre la puerta y apague la luz.

La chulería y malas maneras de Murcia y Valencia de estas últimas semanas vienen de este gol por la escuadra. Saben que ya no sólo está en el alero el Trasvase, sino que se tambalea la posesión del Júcar y del Segura. Hay mucho en juego. La barra libre se ha terminado.

Del Tajo, de los caudales y del Plan de cuenca escondido en los cajones del Ministerio, ya nos encargamos cuando salga en julio. El Estatuto volverá la semana que viene a Toledo. No creo que haya cuajo para sacarlo: el PP mirará por los intereses de Madrid, Valencia y Murcia; y el PSOE sopesará y dará por bueno el rédito conseguido con la intentona. Y todos tan contentos. Da demasiado vértigo. Si se aprobara Castilla-La Mancha se pondría en su sitio y alcanzaría la mayoría de edad. Luego no serviría para casi nada, pero ahí estaría. Y ya se haría valer. Si no seguimos donde estamos, se certifica la servidumbre económica y el servilismo político, pero tampoco pasa nada, que para eso estamos. Y que no se olvide: el Plan de cuenca del Tajo es lo importante. El Estatuto es otra cosa.

1 comentario:

Pablo dijo...

Me parece muy interesante tu interpretación de la situación en torno al Estatuto de CLM.
Como dicres el Plan de Cuenca del Tajo tiene mucho que decir en la gestión del agua del Tajo, y cambiar situaciones como la del caudal ecológico del rio que actualmente es de risa. Por Almoguera (aguas abajo del trasvas) es de unos 5 m3/sg, aunque los rios estén desbordados de tanta lluvia (saihtajo.chtajo.es)